Un evidente revuelo generó la semana pasada la difusión de un audio que puso al descubierto la conversación sostenida entre el fugado ex juez supremo César Hinostroza Pariachi con la actual Jefe de la oficina de Control de la Magistratura de la Corte superior del Santa, la juez superior Anita Alva Vásquez.

Hinostroza Pariachi, como todos saben, se encuentra con detención domiciliaria en España y sujeto a un proceso de extradición ante el reclamo de la justicia de nuestro país que tiene pendiente de juzgarlo por muchos delitos que ha cometido en el ejercicio de la función jurisdiccional, de allí que es un personaje siniestro con el cual nadie quiere tener hoy por hoy vínculo alguno.

Y es que esa es la razón de ser de este audio, pues el que aparece en un audio con este impresentable personaje es un apestado, al margen de los diálogos que se hayan generado con aquel, sencillamente, el contacto que pudieran haber establecido en un momento en el que ni siquiera se conocía las acciones delincuenciales que perpetraba desde su posición, resulta fatal para quien ha conversado con él.

Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, con la actual con la abogada y ex ministra María Zavala Valladares, consejera de la Junta Nacional de Justicia, el organismo que ha remplazado al Consejo Nacional de la Magistratura, a quien de la noche a la mañana y tras ser designada como consejera del organismo que evaluará y calificará a los jueces de todo el país, le hallaron un dialogo telefónico con el aludido César Hinostroza.

Eso fue suficiente para que, por la presión mediática ejercida por cierto grupo de poder, se suspenda su juramentación y se anuncie que se “evaluaría” su situación, aun cuando la revelación del audio evidenciaba que apenas si había sostenido una charla relacionada con asuntos académicos, no existía nada turbio  ni doloso en el dialogo que había sostenido, sin embargo, fue suficiente que aparezca esa conversación para estigmatizar a la consejera como una suerte de corrupta.

Y es que lamentablemente, se ha satanizado estas escuchas, ahora quien aparece charlando telefónicamente con Hinostroza Pariachi es un infecto y eso es un absurdo, mas aun cuando las conversaciones se realizan entre magistrados y es el caso que hoy nos ocupa, la conversa de la actual jefa de la ODECMA de la Corte del Santa.

¿Puede ser suficiente una escucha telefónica para descalificar a la titular de la oficina de control de la Corte del Santa? Es evidentemente que no, menos aun cuando quien ha generado la llamada es el magistrado supremo, en otras palabras la Juez superior Anita Alva ha atendido una llamada de Hinostroza y eso en ninguna parte del mundo es un delito, por el contrario, es una norma dentro de la institución.

Un Juez Superior no puede dejar de responder la llamada de un magistrado supremo más aun cuando, como dice la magistrada cuestionada, en esos tiempos que se registra la llamada no se sabía o conocía las actividades ilícitas que realizaba este magistrado como el tráfico de influencias dentro del Poder Judicial.

Ahora bien, el contenido del audio está relacionado a la pretensión de César Hinostroza Pariachi de capturar un voto más para cierto postulante a la Presidencia de la Corte del Santa, trata de persuadir a la magistrada del Santa para que “no se comprometa con algún otro candidato” como textualmente le sugiere.

¿eso es delictivo? Seguramente para el emisor, en este caso Hinostroza Pariachi sí lo es porque está traficando con los cargos dentro de la institución, sin embargo, para la juez superior del Santa es solo una pretensión de alguien que no necesariamente la llevará a hacer lo que le solicita.

Lo que no puede dejar de llamar la atención es la aparición de este audio cuando se trata de un material de escuchas legales que le hicieron a Hinostroza el año pasado, tanto así que en nuestra sede judicial se han conocido ya otros audios en los que ya no solo se habla de pedidos o sugerencias, sino se habla de contrataciones y manejos turbios pero a los involucrados no les ha ocurrido absolutamente nada.

La Dra. Anita Alva Vásquez es Jefa de la oficina de Control de la Magistratura en la Corte del Santa, en otras palabras es la encargada de llevar adelante las investigaciones a magistrados que han sido acusados de corrupción o inconducta funcionales, por tanto, habría cierto interés de sacarla del cargo en este momento.

En un escenario cargado de especulaciones no es ilícito pensar en que el audio que se ha lanzado la semana pasada tenga la intención de descabezar la ODECMA, que existan detrás de este documento oscuros intereses de quienes buscan apartar a la magistrada de las funciones que a la fecha desempeña.

Inclusive, si se analiza el contenido del mentado audio, se trata de un pedido realizado el mes de mayo para una elección que se realizó en diciembre, es decir, ocho meses antes, algo que no tiene sentido que se haga público a estas alturas.

Lo que nos deja este hecho es una verdad de perogrullo al interior del Poder Judicial, la existencia de grupos de poder que manejaron siempre la institución en base a estas cadenas de amistades e influencias para conseguir que en cada Corte Superior del país se encuentren los magistrados que más les convienen a las cabezas del organismo jurisdiccional.

De allí que el corrompido ex juez supremo César Hinostroza tenía en Chimbote a magistrados que estaban a su disposición, a jueces que “le hacían la camita” y le indicaban quienes se prestaban al manejo que necesitaba, quienes deberían ser promovidos a instancias privilegiadas, una suerte de celestinos que han dominado por muchos años la actividad jurisdiccional.

De allí que es evidente que existe una manipulación en la publicidad de los audios de las escuchas que se le hicieron a César Hinostroza, no puede ser solo una casualidad que se difundan audios de la consejera María Zavala apenas dos dias antes que juramente, como tampoco puede ser una coincidencia que se lance un audio en el que la Jefa de la ODECMA de Chimbote atendió gentilmente la llamada de un superior. Eso no es producto del azar, hay algo detrás de la manipulación de estos audios que se encuentran en manos de quienes solo quieren que se conozca una verdad a medias.