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Política

AFILADO

Desde las primeras horas de la mañana de anteayer martes en los medios de comunicación ya se había filtrado la información relacionada con el retorno del Director de la UGEL Santa, Robert Yturria Huamán, pues en la misma sede educativa sus “mosqueteros” que se encontraban arrinconados por algunas oficinas sin trascendencia, se encargaron de diseminar la especie. El rumor sorprendió a propios y extraños en la medida que la UGEL ya se había encaminado con Telmo Macedo y se sabía que la sanción de Yturria se extendía hasta fines de mes con el agravante que existía un segundo caso que lo mantendría más tiempo fuera. Sin embargo, lo que nadie sabía era que el Director había recurrido a SERVIR, el tribunal de esa máxima instancia administrativa y en donde se cambia todo, por ello es que llega limpio de los cargos que en su oportunidad le infligiera nada menos que su archienemigo Miguel Arista Cueva. Por ello, ni bien pisó la puerta de su despacho comenzó a disparar sin discreción, los memos salían a diferentes oficinas y cortaban cabezas de todos aquellos que dejaron sus antecesores, especialmente en la gestión de Arista en la DREA. El director llegó con el sable desenvainado para cortar cabezas pero con la misma impertinencia de antaño para volver a colocar en los cargos a la misma gente que era cuestionada antes que fuera sancionada. En otras palabras, en la UGEL nos espera más de lo mismo.

MATONERIA

No sabemos hasta cuando la Policía y las demás autoridades de la localidad van a tolerar los atrevimientos y las matonerías de grupos de “dirigentes” de construcción civil que solo fomentan la violencia cada vez que existe una obra importante. Ha ocurrido nuevamente en la construcción de los pabellones de medicinas en el campus II de la Universidad del Santa, en donde un jovenzuelo al que la empresa ha identificado como Jean Pierre Mondragón, promovió todo un escándalo por el hecho de pretender manejar los cupos de la obra. La abogada de la empresa, Margarita Vera, ha explicado ayer que se reunieron con los gremios de construcción civil y las autoridades, la Deproc, la defensoría y llegaron solo los dirigentes de dos gremios de construcción civil, Rufino García y Jaime Tolentino. El oficial de la DEPROC llamó a todos los demás gremios y nadie se presentó, esperaron media hora y el oficial pidió una tolerancia más de 15 minutos, algunos le respondían que no irían porque no podían sentarse en una misma mesa con García y Tolentino. La reunión de distribución de cupos se llevó a cabo de esa manera, se suscribió el acta y suscribió el convenio. Ahora que empieza la obra llegan otros gremios violentistas a querer imponerse cuando ellos se negaron a concurrir a la reunión. Hay un acta que debe hacerse respetar, si entre ellos tienen problemas y no pueden verse las caras, eso es cosa de ellos, la obra no se puede perturbar o paralizar por los caprichos de estos sujetos que creen que todos deben aceptar sus pretensiones porque actúan de manera violenta. Ya es momento que los metan a la cárcel, no pueden estar alterando el orden a la hora que se les da la gana, anteayer se ha suscitado un enfrentamiento y la Policía ha debido hacer uso de sus armas para dispersarlos, en esa refriega alguien puede salir herido. Este individuo fue sindicado de haber tomado parte en el crimen de un joven estudiante y ya se ha enviado a la cárcel a otros dos pero con este personaje no pasa nada y ahora vuelve a alterar el orden. Ya es momento de poner coto a esta clase de atrevimientos.

ATOMIZADOS

Otro problema es la proliferación de gremios de construcción civil. No es posible que existan 7 sindicatos que reclaman privilegios en la distribución de los cupos. Esto es absurdo, se pelean entre ellos y cada quien forma su sindicato, en este plan pronto se tendrá una veintena de sindicatos y las empresas tienen que aceptarlos a todos y eso no es posible. Las autoridades deben trabajar únicamente con aquellos gremios que se encuentren autorizados, aquellos que han sido reconocidos por la autoridad de trabajo. Que existan hasta siete sindicatos es realmente un serio problema y por allí deben comenzar las autoridades para poner orden en el tratamiento a la bendita bolsa de trabajo. Lamentablemente, el manejo sindical de los cupos forma parte de un corrupto sistema de aprovechamiento y por ello se sacan los ojos por pretender acaparar el mayor número de cupos. Hay que comenzar por limpiar la casa de los aventureros que solo saben sembrar violencia y nada más.