Política

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DESBALANCE

La denuncia pública que ha formulado el ex alcalde de Coishco Jesús Castillo Mestanza en contra del actual burgomaestre de ese distrito, Manuel Aldave Boyd, es bastante seria y delicada. Creemos que la Procuraduría debe meter las narices en este caso que cuenta con abundante documentación según la pudo mostrar el denunciante quien dijo que en el curso de los próximos días hará entrega de la misma a la Fiscalía de turno. En sí lo que denuncia Castillo Mestanza como Enriquecimiento Ilícito es un desbalance patrimonial que mostraría el burgomaestre de Coishco, quien ha adquirido un terreno valorizado en más de 77 mil soles que lo mantiene declarado como terreno sin construir, cuando en realidad allí se ha levantado una vivienda de dos pisos y existe en el interior un Molino, lo que quiere decir que es una propiedad que se valoriza en billetes verdes y con varios números. Esto tendría algo de sospechoso si se tiene en cuenta que el alcalde de Coishco llegó hace años a ese distrito teniendo como único ingreso sus emolumentos como médico de Essalud, empero, luego de acceder a la alcaldía en su primer período, de pronto, pudo adquirir propiedades y construir una casa y molino. Bueno si las cosas son tal y como las expone Castillo Mestanza, entonces la Fiscalía tiene un caso para investigar y el alcalde Manuel Aldave no tendría razones para alterarse o disgustarse pues lo que se investiga es su actuación como funcionario público, desde la época en que desempeñó por primera vez el cargo, y, todos sabemos que un funcionario público tiene como primera obligación rendir cuentas respecto a su patrimonio y tosos sus ingresos cuando exista duda de por medio.

DESEMBARCADERO

Tal parece que la decisión de intervenirse y clausurarse el Terminal pesquero informal, como se le llama a ese corralón que está ubicado a un costado del terminal portuario de Chimbote, ha dejado picones a muchos, especialmente a quienes avalaron semejante despropósito de pretender mantener en funcionamiento este inmundo local. Lo cierto es que la Municipalidad Provincial del Santa, por intermedio de sus áreas de comercialización y salud, ha dejado mucho que desear en este tema pues son ellos los que debieron disponer su cierre antes que alguna otra institución tenga que recordárselo. Sin embargo, a pesar que solo fue autorizado para funcionar hasta que concluyan los trabajos de remodelación del Desembarcadero Artesanal, en el Municipio perdieron las ganas de disponer el cierre del terminal clandestino como correspondía. Los funcionarios se hicieron los desentendidos y tuvo que ser SANIPES, un organismo de saneamiento adscrito al Ministerio de la Producción, quien emitiera un informe alertando a la autoridad edil del peligro que representa mantener en funcionamiento un establecimiento que no cumple con las normas de salubridad en materia de comercialización de productos hidrobiológicos. Por ello es que la comuna se vio empujada a clausurar este Terminal pesquero y lo hizo como el “Chavo del ocho”, es decir, “sin querer queriendo”, por ello es que solo han sancionado una clausura temporal, lo que quiere decir que tiene toda la intención de formalizar su funcionamiento con el levantamiento de algunas observaciones. Nos preguntamos ¿para que diablos se ha remodelado y mejorado el desembarcadero artesanal si la Municipalidad no obliga a los comerciantes a utilizarlo?. La respuesta se puede calcular revisando la actitud de los funcionarios ediles de “fiscalizar” ahora el desembarcadero. Faltaba más.

RESPONSABILIDAD

La terrible inundación registrada en el vecino distrito de Santa, como consecuencia de la destrucción de un canal de regadío, es un hecho que merece ser investigado y, esencialmente, sancionado. Han sido ocho viviendas las que colapsaron luego que las aguas inundaran por completo las propiedades y diezmaran las débiles bases y paredes de construcciones levantadas en base a material de adobe. La tremenda inundación dejó esas viviendas virtualmente devoradas por las aguas y todos los enseres de esas familias se echaron a perder, es más, ellos quedaron virtualmente a la intemperie y debieron hacer frente a esa desgracia con el apoyo del comité distrital de Defensa Civil de Santa. Empero, lo que no se debe dejar de hacer es investigar las razones por las cuales se registró este desborde que aparentemente fue por un descuido de los regantes que no cerraron las compuertas a tiempo, algo similar a lo que ocurre con los regantes de La Campiña que constantemente generan las inundaciones en los poblados aledaños a los canales de regadío. Alguien tiene que ponerle no solo un costo a los daños sino que se tiene que cortar de raíz esta tradicional irresponsabilidad que genera serios daños y muchos damnificados.