Editorial

EDITORIAL ::DUDAS Y VACILACIONES::

El año pasado la Policía Nacional desbarató una serie de organizaciones delictivas en todo el país a través de megaoperativos que se realizaban con destacamentos policiales que se trasladaba a los lugares de intervención con la presencia de equipos de Fiscales que fueron preparados para asestar un duro golpe a la delincuencia.

Estos megaoperativos eran producto de prolijas investigaciones que están a cargo de la Fiscalía de Crimen Organizado, las cuales realizan seguimientos, recogen evidencias y cuando tienen suficientes elementos indiciarios dan el golpe capturando a todos los miembros de una mafia para someterlos a la justicia.

Nuestra ciudad no fue ajena a este trabajo exhaustivo de la Policía y la Fiscalía, por ello durante el 2017 se registró hasta tres megaoperativos que involucran allanamientos de viviendas, de celdas en los penales, de capturas en domicilios y en las calles, así como la incautación de bienes, dinero y objetos de los delitos.

Primero fueron los “encapuchados de Casma” los que cayeron en manos de las autoridades y quienes fueron sindicados como los promotores de sicariato y extorsión siendo uno de los casos más sonados que cometieron el crimen del alcalde de la vecina provincia José Montalban Macedo.

Luego fueron capturados “Los Sanguinarios de Coishco y Santa” una gavilla de mafiosos que había sentado su centro de operaciones en el vecino distrito y que fue promovida por el delincuente conocido como “el Chino Tan” que, a su muerte, fueron sus hijos y familiares quienes tomaron la posta de esta organización.

Finalmente, en el ultimo trimestre del año se detuvo a “Los Chacales del Desierto”, una mafia liderada por el conocido delincuente Daniel Cabrejos Pérez, más conocido como “Danny Caracha”, quien hizo del tráfico de tierras, la extorsión y el sicariato una modalidad delictiva que complementó la invasión de terrenos del proyecto especial Chinecas y en donde la gavilla de maleantes se aprovechó de la necesidad de viviendas de mucha gente, así como de la especulación de otros que pretenden hacerse de la posesión de un predio con la finalidad de transferirlo posteriormente a otros.

Sin embargo, el trabajo de la Policía y la Fiscalía del Crimen organizado no parece haberse detenido, por lo menos eso es lo que nos dejaron entrever la semana pasada cuando organizaron un primer megaoperativo del año en nuestra jurisdicción y retornaron a los predios de la vecina provincia de Casma en donde se dice que se ha desvirtuado una organización dedicada al tráfico de drogas.

Se trata de la banda “Los Sapos Blancos de Casma” dedicados al tráfico ilícito de drogas y la tenencia ilegal de armas. De acuerdo con las investigaciones presentada por la Fiscalía, esta banda controlaban desde el 2014 el abastecimiento y repartición de drogas en la provincia de Casma.

Asimismo, hacían uso de armas de fuego para el chalequeo (seguridad) de sus distribuidores y para custodiar la ilegal mercancía. De acuerdo con la Policía, también las empleaban para ejercer el dominio de sus zonas y evitar el ingreso de otras redes criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas

La organización criminal estaba liderada por Pedro Pablo La Rosa Samamé, más conocido en el mundo del hampa como “Sapo”. Este sujeto era el encargado de adquirir y acopiar cocaína, pasta básica de cocaína y marihuana en nuestra ciudad que luego era repartida en diferentes sectores del distrito de Casma para su comercialización. Entre los puntos de venta seleccionados figuran Huaquilla, Juan Pablo y Villa Hermosa.

Esta organización delictiva había implementado todo un sistema de distribución efectiva y para ello utilizaban a personas conocidas como paseros, quienes prestaban sus propios domicilios como locales para comercializar la droga. En algunos casos, incluso, aprovechaban bodegas como negocios de fachada y entrenaban a sus hijos como campanas para dar cuenta de posible presencia policial.

También se desplazaban en mototaxis para contactarse con los clientes en avenidas, parques, bulevares, instituciones educativas y losas deportivas, lo que demuestra que se había establecido todo un esquema delictivo que se había puesto al servicio de una mafia que dominaba el abastecimiento de la droga y es la responsable de la perdición de muchos jóvenes que fueron inducidos al vicio de estas drogas.

Para poder descartar a todo este esquema delictivo y poder aprehender a sus principales promotores como al cabecilla, las fuerzas del orden allanaron 21 inmuebles y una celda en el penal de Cambio Puente, así como fueron incautados siete vehículos y una pistola.

Pero lo que no ha podido pasarse por alto a nivel de medios de comunicación y de las unidades policiales de Chimbote es que se haya realizado semejante despliegue de efectivos y se inviertan tanto dinero para movilizar a Policías y Fiscales desde otras ciudades en una intervención en la que no se haya podido decomisar un solo gramo de Pasta Básica de Cocaína o marihuana.

¿Qué es lo que pudo pasar? Si se ha desmembrado a una organización dedicada al abastecimiento y distribución de droga en toda la provincia de Casma, lo menos que se puede esperar es que se decomise el producto que sirve para demostrar su implicancia en el delito de tráfico de drogas, empero, en este megaoperativo, como ya se ha mencionado, solo se allanaron inmuebles y se decomisaron vehículos.

Nadie sabe que es lo que puede haber sucedido, si es que hubo un soplo o una infidencia que permitió a los detenidos ponerse a buen recaudo despareciendo la droga o es que se ha magnificado la captura de personas que teniendo vinculación a los delitos investigados no forman parte de una organización criminal propiamente dicha.

Por el momento los detenidos se encuentran sujetos a una investigación por un periodo de 15 días, de allí que solo después veremos cuán importante ha sido el trabajo de la Fiscalía de Crimen organizado y si cuenta con el debido sustento jurídico como para enviar a estos sujetos al Penal. Por lo menos el primer megaoperativo del año no ha tenido el mismo impacto que aquellos que se gestaron el año pasado, por el contrario, hay quienes no han ocultado sus dudas y vacilaciones respecto a la efectividad de esta intervención.