Editorial

Editorial: ::: CUENTAS PENDIENTES :::

Hace ya algunos meses, cuando recién tomaba cuerpo la campaña electoral en primera vuelta de las elecciones Regionales, un reportero radial le preguntó “a boca de jarro” al candidato de “Somos Perú”, Juan Carlos Morillo, si con su empresa había ganado alguna obra en la gestión corrupta de César Álvarez, y éste respondió que solo hizo una obra.

Cuando el periodista le insistió sobre el valor de esa obra, dijo que era de 17 millones de soles, pero justificó estos vínculos señalando que esa licitación se hizo en la primera parte de gobierno de Álvarez cuando no existía diezmos de por medio y los procesos de selección eran transparentes.

Obviamente, que muchos no se tragaron el cuento porque aquella gestión fue igual de principio a fin, sin embargo, quedó la espina por esta parte de las vinculaciones del empresario con una gestión que ha dejado una huella negra en el desarrollo de la región y en la medida que los empresarios que alcanzaron obras en esa época se hicieron millonarios de la noche a la mañana.

Por ello es que la prensa investigó cuales eran esos vínculos del candidato al sillón regional y encontró que la única obra a la cual se refería era la construcción de “Canal Integrador Santa – Bartolo”, promovida por el proyecto especial “Chinecas” y cuya ejecución trajo mucha cola en la medida que los agricultores se quejaron siempre que la obra no fue concluida.

En realidad este corolario no fue extraño en esa gestión, las empresas dejaban la obra sin concluir pero se iban con el cheque total del presupuesto, por ello es que solo después de la caída del gobierno de Álvarez, es decir, en mayo del 2014, la Contraloría ingresó a sus dependencias contables y administrativas e hizo una auditoría integral de muchos de los proyectos que terminaron abandonados en Ancash y respecto a los cuales expidió informes legales que fueron derivados al Ministerio Público.

Justamente, uno de ellos fue el que corresponde a la obra del canal integrador Santa San Bartolo, una obra por la cual se pagó 36 millones 585 mil 111 soles cuando fue licitada por 17 millones 786 mil 118 soles, es decir, se le pagó más del doble de lo que inicialmente fue contratado al Consorcio San Bartolo, en la que Juan Carlos Morillo a través de su empresa JJM Minería y Construcciones SAC es una de las principales ejecutoras.

La contraloría indagó sobre las razones por la se le pagó el 106 por ciento más de lo inicialmente contratado y encontró que un grupo de ex funcionarios del proyecto especial Chinecas y del Gobierno Regional mostró un interés indebido en el marco de la ejecución de la obra al haber otorgado adelantos al Consorcio San Bartolo a pesar que dichos adelantos no fueron previstos en las bases del proceso de selección y peor aún no fue objeto de consulta, aclaración o presión por parte del postor, durante dicho proceso.

Esto para la fiscalía, y seguramente para muchos, evidencia un interés permanente de beneficiar al consorcio de Juan Carlos Morillo y en este afán ha comprendido en la pesquisa a los ex gerentes Arnulfo Moreno Corales y Elvis Camarena Luna, a quienes se les imputa que en su condición de gerentes de Chinecas, el primero, concretó el convenio inicial y el segundo lo resolvió sin responsabilidad de las partes, dejando inconclusa la obra en los tramos faltantes.

El Ministerio Público considera que se benefició al Consorcio de Morillo con el único propósito de liberarlo de responsabilidad para que pueda presentar sin ningún problema su liquidación de obra.

De la misma manera se acusa a otros ex funcionarios por haber permitido que se libere a a constructora de la responsabilidad por haber dejado la obra inconclusa y, en el colmo de los conciliábulos deshonestos, se planteó una propuesta conciliatoria en la que se pagó al consorcio un millón trescientos mil soles más de lo que se debería haber pagado por intereses que solo debería haber ascendido a 187 mil soles.

Lo cierto es que el candidato que hoy en día reclama el voto de los ancashinos, nos legó una “obra trucha”, de las tantas que la gestión regional de César Álvarez nos dejó en estado de abandono y postración, inconclusa e inservible a pesar que se utilizaron millones de soles en su ejecución.

Por ello no extraña escuchar los lamentos de los hombres de campo, los agricultores que se vieron virtualmente estafados con esta obra por la cual se gastaron millones de soles para que finalmente termine como un elefante blanco.

Esto es lo que ha expresado el ex presidente de la Junta de Usuarios del Santa, Francisco Castillo Simón, quien dijo la semana pasada que esta construcción no sirve porque no cumplió con el propósito por el cual fue concebido, pues se supone que iba a integrar a la Comisión San Bartolo, pero no se terminó, su construcción quedó inconclusa y abandonada.

Explicó que faltan aproximadamente 1,200 metros lineales de canal y por esta razón es que los agricultores de este sector siguen abasteciéndose de un canal rústico, lo que pone de manifiesto el burdo engaño que representó las vinculaciones contractuales de la gestión de César Álvarez con el hoy candidato regional Juan Carlos Morillo.

Será pues el Ministerio Público el que indague los alcances de este escándalo que heredamos de la gestión de César Álvarez y de todos aquellos que se coludieron por entonces, hay que tener en cuenta que en esta carpeta se investiga a los ex funcionarios regionales, tanto de la región como de Chinecas, pero no se hace mención a la responsabilidad de quienes se prestaron a ese manejo doloso, más aun cuando se habla de colusión para permitir que se paguen millones a pesar que no se terminó la obra.

Esta del canal integrador Santa – San Bartolo tiene el mismo molde de las obras negociadas en la época de la red criminal de Ancash, de eso no le cabe la menor duda a la Contraloría General de la República, que hizo la investigación administrativa, y, tampoco al Ministerio Público que ha dispuesto iniciar investigación preparatoria sobre estos hechos, en buen romance, ha decidido judicializar hechos en los cuales se involucró a quienes hoy reclaman el voto popular para acceder los hilos del gobierno. De allí que la ciudadanía debe evaluar detenidamente estos antecedentes a efectos de no volver a equivocarse como ha ocurrido en los últimos lustros y en las ultimas contiendas electorales en Ancash. Mucho cuidado con estas cuentas pendientes.