Editorial: ::: DAÑO ECOLÓGICO :::

Editorial

La Fiscalía especializada en delitos de medio ambiente y otros organismos relacionados a la lucha contra la contaminación, han iniciado hace poco más de una semana un proceso de investigación en las partes altas del distrito de Pampas, en la vecina provincia de Pallasca, en donde se han observados indicios de un grave atetado ecológico por la contaminación de lagunas por parte de empresas mineras.

La intervención se realizó en mérito de denuncias llegadas a la fiscalía ambiental, razón por la cual se tomó la decisión de acudir al lugar para constatar la veracidad de los cargos y la semana pasada se programó la toma de muestras a efectos de establecer la dimensión del daño ecológico.

De acuerdo a la información proporcionada por el Ministerio Público, la toma de muestras de agua se realizó en la quebrada Pushaquilca y la laguna Pescuezona en el distrito de Pampas, que son las que, aparentemente, se han visto más afectadas por la intensa actividad minera que se registra en la zona.

Esta labor de monitoreo de calidad del agua fue realizado por técnicos de la ANA, el OEFA, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental del Santa (FEMA), Policía Nacional, con participación del alcalde de Pampas, la Dirección Regional de Energía y Minas y dirigentes de la Comisión de Usuarios de Agua de Pampas.

Los puntos identificados se encuentran en la quebrada y laguna antes mencionada, ubicadas aguas abajo de la laguna Pelagatos, y donde se tomaron muestras de agua para ser evaluadas, a fin de determinar la calidad del recurso hídrico y la posible afectación a la laguna Pescuezona.

Los especialistas de la ANA recorrieron la zona de afectación y lograron identificar cinco puntos en los que realizaron el monitoreo de la calidad del agua. Estas muestras fueron remitidas a un laboratorio en Lima y es posible que en una semana más se conozcan sus resultados que permitirán tomar acciones de índole administrativas y judiciales.

Justamente, estos organismos habían sido alertados por las autoridades de la zona afectada quienes hicieron llegar evidencias fotográficas de lo que estaba ocurriendo en ese lugar y es que, a juzgar por lo que se ha podido ver en estos días, es evidente que por esos lares las empresas mineras han actuado a sus anchas y sin medir el grave peligro medioambiental que están generando.

El presidente de la Junta de Usuarios del Agua en Pampas, Ascadio Díaz, denunció que la empresa minera Pushaquilca derramó relave minero sobre la laguna Pelagatos en perjuicio de los vecinos de Paragón y Consuzo, pues el agua que consumen los habitantes de estos pueblos pone en peligro su salud, además que los animales y sus cultivos agrícolas están en serio riesgo.

De la misma manera, el alcalde de la Municipalidad Distrital de Pampas, Alcibíades Bermúdez, solicitó al Gobierno Central brindar una solución inmediata a este problema de contaminación en la medida que atenta contra la salud de los vecinos de Pelagatos, Paragón, Consuzo y Pampas, además perjudica la agricultura, ganadería, flora y fauna del distrito.

En realidad las reacciones de las autoridades distritales de Pampas se justifica por donde se le mire, más aun cuando las autoridades han difundido las primeras fotografías captadas en el lugar luego de la visita de verificación que realizaron y no hay que ser técnico o biólogo para concluir que la contaminación en el lugar es atroz.

Las aguas de una laguna observaban diversos colores, la existencia de desechos se advertía en la superficie, la contaminación de las aguas con elementos químicos producto de los relaves mineros es de una dimensión que, ciertamente, expone la salud de los lugareños que se nutren de agua de esas lagunas.

Lamentablemente, la actividad minera aun cuando rinde muchos réditos y es capaz de aportar al estado, como el caso de Barrick y Antamina, es plausible en la medida que son megaproyectos que están en condiciones de sustentar y respetar un estudio de impacto ambiental, se encuentran en condiciones de emprender actividades capaces de mitigar los efectos nocivos de los relaves y los efluentes mineros.

Sin embargo, existe también la otra minería, la minería informal y la pequeña minería que no respeta el derecho del hombre a vivir en un ambiente descontaminado, que no respeta los recursos y arrasa con la naturaleza como ocurre en la selva de madre de Dios.

Pero en las partes altas de Ancash operan compañías mineras que sin ser informales tampoco respetan el hábitat natural y han desarrollado actividades extractivas lanzando de manera temeraria sus relaves a las aguas de las lagunas en las partes altas de la región, como lo que ha constatado la Fiscalía de Medio ambiente en Pallasca.

Esperemos que esta intervención promueva una pesquisa que sea diligente y efectiva, no se puede aspirar a hacer justicia y atender los reclamos de los pobladores de esa zona si es que se permite que las diligencias se prolonguen en el tiempo, hay que tener en cuenta que la gente de esa zona se está envenenando al ingerir el agua que está contaminada con elementos químicos.

De allí que la labor de las entidades llamadas de detener el enormes daño ecológico que se viene perpetrando en las lagunas del distrito de Pampas, en Pallasca, no se remite únicamente a detener la terrible contaminación que se viene generando en los recursos hídricos, sino en impedir que se siga haciendo un grave e irreversible daño a la salud de los pobladores que consumen las aguas contaminadas.

Las normas no solo obligan a las autoridades de disponer la suspensión de las actividades nocivas al medio ambiente y la salud pública, sino que determinan sanciones drásticas que ya se deben comenzar a aplicar porque tal como vamos la sensación de impunidad gana terreno y se hace latente para todos los pobladores. Esto no debe permitirse, si la Fiscalía, OEFA y otras entidades han intervenido en Pallasca que lo hagan con la mira puesta en la defensa de los intereses de la región y los ancashinos.

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UNS