Editorial

UNA VERDADERA INSOLENCIA

Quienes hemos nacido en esta bendita tierra de promisión sabemos, desde que hemos tomado noción de las cosas, que el vecino distrito de Moro es un centro productor de Pisco por antonomasia gracias a sus cultivos de uva, un licor que se bebe desde hace muchísimos años en la provincia y en la región.

Incluso, hemos sido testigos de la manera como nuestros padres y abuelos degustaban con el Pisco de Motocachi, una cosecha exquisita que tenía fama en todo el país y que era sumamente apreciable, antes que el Gobierno disponga la apertura de mercados y retire las trabas arancelarias que permitieron el ingreso de toda clase de marcas y sabores.

Sin embargo, lo que muy pocos conocíamos era que los productores de Moro se han visto impedidos de utilizar la denominación de Pisco a la producción de sus alambiques y son obligados a etiquetar sus botellas como “destilado de uva” por no hallarse comprendidos dentro de la ley que establece la denominación de origen.

Inclusive, con ocasión del Festival del Pisco realizado el pasado domingo 30 de Julio la oficina del INDECOPI, que es el organismo que protege al consumidor, notificó a las autoridades de Moro, así como a los productores, una resolución mediante la cual advierten que no se realice un Festival con la denominación de Pisco, lo cual lejos de poner orden o de responder a supuestos derechos o franquicias resultaba una verdadera ofensa para los morinos así como para todos los ancashinos.

Por ello es que la población entera salió a las calles, los visitantes de todas las ciudades de la provincia del santa y de la Región, colmaron sus calles y llevaron adelante una fiesta que es tradicional en Moro, la fiesta del Pisco oriundo de esa localidad y cuya presencia y vigencia está al margen de algunos burócratas o de resentidos productores de pisco de la zona sur del país que pretenden monopolizar un bebida de bandera que no tiene dueños o propietarios como lo quieren hacer conocer.

Hay que reconocer que esta bochornosa situación había sido advertida unos días antes por el alcalde de Nuevo Chimbote, Valentín Fernández Bazán, quien en las semanas previas había llegado hasta la antigua hacienda de motocachi y llegó a visitar el primer alambique que se tuvo en esta zona, una estructura vieja aun conservada que representaba uno de los primeros antecedentes en la producción del pisco en el país.

Fue entonces que algunos productores de pisco de la zona sur del país comenzaron a cuestionar esta difusión, salieron con el sambenito ese del riesgo que generaba señalar como antecedente histórico en la producción del pisco a la hacienda de Motocachi, pues afirmaban que siendo la denominación peruana del Pisco aquella que nace de su nacimiento y origen en la localidad del mismo nombre, argumentar que en Moro existió una hacienda más antigua solo beneficiaba a los productores de Chile.

Tamaña necedad fue llevada al INDECOPI cuyos funcionarios, muy prestos para ciertos casos pero ciegos para los maltratos a los usuarios de otros servicios como la venta de combustibles, alimentos y de transportes, expidieron una resolución que llegaron a notificarla hasta un día sábado para tratar de impedir el desarrollo del festival del Pisco de Moro.

Es evidente que en este tema solo hay un trasfondo de competencias y rivalidades de tipo comercial, los grandes productores de pisco de la zona sur del país no quieren que nadie les haga sombra, tratan de eliminar cualquier posibilidad de competencia a sus productores y por ello han conseguido, en base a evidentes lobbys, que la ley que ha determinado la denominación de origen del pisco solo considere como zonas productoras en el país a los valles de Lima., Ica, Arequipa y  Moquegua, así como los poblados de Locumba, Sama y Caplica, en la región Tacna.

Como consecuencia de ello, solo los productores de Pisco de estas zonas pueden utilizar la denominación de origen de Pisco, lo cual nos parece una colosal majadería, una suerte de monopolización de una bebida bandera que, como su nombre lo indica, tiene vigencia nacional. Si lamentablemente la ley ha hecho distingos inaceptables en la designación de los valles productores de Pisco, como el de Moro, nuestros congresistas de Ancash no deben permanecer impasibles ante esta verdadera insolencia y demandar la inclusión de este distrito en la ley correspondiente. No se puede marginar de esta manera a un valle tradicional y secular en la producción del buen Pisco como es el de Moro.

LENIDAD JUDICIAL

La semana pasada se ha informado que la Sala Penal de Apelaciones ha confirmado la condena que un Juzgado Colegiado impuso a Nery Ruiz Avila, quien el año 2012….. contrató a dos sicarios con la finalidad de asesinar a su cuñado, el conocido comerciante casmeño, Alberto Cobeñas Sernaqué.

La decisión judicial que recayó en esta segunda oportunidad establece que la condenada si es responsable de la planificación y ejecución del crimen al haber quedado absolutamente probado que contrató a dos sicarios juveniles de Trujillo para que le quiten la vida al hermano de su esposo en un hecho repudiable que tuvo como móvil la envidia y los celos de una mujer que no toleraba que su cercano familiar se supere y consiga éxitos en su actividad comercial y laboral.

Estos hechos quedaron demostrados desde un primer instante, cuando la población casmeña pudo capturar a los dos asesinos que resultaron ser dos jovenzuelos que llegaron desde Trujillo y cuyo desconocimiento de la zona conspiró en su fuga.

Ellos desde un primer momento sindicaron a Nery Ruiz Ávila como la persona que los contrató y pagó por asesinar a su cuñado y hasta describieron las características interiores de su domicilio en donde los mantuvo alojados por espacio de dos días. Siendo las pruebas evidentes, no se entiende como la justicia finalmente la aplica solo 21 años de cárcel a un hecho que ameritaba una sanción drástica, no solo porque estamos entre un crimen calificado sino porque hubo de por medio una planificación que confirma el ensañamiento de esta asesina. A nuestro juicio la pena es leve para la magnitud de los hechos juzgados.