Editorial

Editorial: ::: PRECARIA INFORMACIÓN :::

El pasado fin de semana el Sub Oficial de la Policía Nacional, John Anthony Vera Cruz, quien hasta hace una semana prestaba servicios en la Comisaria de Coishco, ha sido confinado en el Penal de Cambio Puente y se convierte en uno de los muchos efectivos policiales que ya se encuentran como inquilinos del presidio de Chimbote.

Su internamiento obedece a la orden de prisión preventiva que le ha dictado el Poder Judicial atendiendo el pedido del Ministerio Público, luego que fuera involucrado nada menos que como parte de una banda conocida como “Los intocables de Coishco”, formada por delincuentes que aparentemente actúan en complicidad con el agente policial.

La captura del efectivo policial tuvo lugar luego de un atentado criminal que perpetraron tres delincuentes que pretendieron asesinar a un transeúnte en una de las calles del vecino distrito, accionar homicida que no se concretó por la rápida reacción del agraviado que consiguió darse a la figa, lo que no ocurrió con uno de los delincuentes que tomaba parte en esta emboscada, quien fue detenido por los vecinos del lugar.

Este maleante terminó reconociendo que llegaron al lugar para matar a un individuo en venganza por haber iniciado una relación amorosa con la hermana de uno de los miembros de la gavilla delincuencial, confesando no solo la identidad de los sujetos que actuaron en el atentado sino el lugar donde se hallaba el arma.

Justamente, la Policía no solo capturó a los otros dos delincuentes sino que recuperó el arma, la cual al ser revisada se encontraron con la desagradable sorpresa que era de propiedad de un efectivo policial que laboraba, coincidentemente, en la misma Comisaría de Coishco, razón por la cual procedieron a detenerlo.

La Policía y el Ministerio Publico cuentan con evidencias que el agente policial era cómplice de estos delincuentes y no vacilaba en proveerles de su arma de fuego para que puedan cometer sus tropelías, razón por la cual, al parecer, no solo será dado de baja sino que fue a parar al Penal de Cambio Puente.

No se puede soslayar que el S.O. John Vera Cruz ha alegado que no tiene nada que ver con los hechos aun cuando ha reconocido que el arma de fuego incautada a los delincuentes es suya, pero asevera que hace algún tiempo la empeñó por la suma de 800 nuevos soles y desconocía que ella haya sido entregada a la delincuencia, versión que se asume solo como un argumento de defensa en la medida que es realmente inverosímil.

Ello porque un efectivo de la Policía Nacional sabe y conoce la responsabilidad que tiene cuando se le asigna un arma de fuego, es decir un arma de reglamento, con mayor razón es consciente de la responsabilidad que genera manejar un arma de su propiedad, no puede desconocer su obligación de llevarla solo con él, de no entregarla a nadie que no se encuentre autorizado para manejarla y, esencialmente, no puede dejarla a merced de cualquier bribón solo por la necesidad de una suma de dinero.

De allí que para los efectivos de su propia institución es más que evidente que el agente policial tiene algo que ver con los integrantes de la banda y ello es consecuencia de su contacto con las organizaciones delictivas durante su ejercicio funcional.

Sin embargo, esto es natural, un Policía por la misma función que realiza está en permanente contacto con gente del lumpen, sin embargo, su formación personal y, esencialmente, su formación profesional debe alejarlo de cualquier vinculación con esa gente, ellos saben que se trata de personas que están al margen de la ley y por tanto tiene que tomar su distancia no solo en el trato sino en el comportamiento con ellos.

Lamentablemente, eso no se advierte en el caso del S.O. John Vera Cruz que había llegado al extremo de proveer de armas a los delincuentes, por ello es que la justicia ha decidido confinarlo nueve meses en el presidio a las resultas de las pesquisas que realice el Ministerio Público.

Pero no ha sido el único caso que nos estremeció la semana que pasó, por el contrario la grave denuncia de una agente femenina de la Policía Nacional contra otro Sub oficial por haberla violado no ha dejado de preocupar en nuestra ciudad.

En este caso, una Sub oficial de 20 años ha denunciado a Yanmarcos Hernández Ramos, un individuo que formaba parte del grupo de agentes policiales que acudieron a divertirse a una discoteca y al cual la agraviada identificaba como parte de la institución.

Ocurre que debido a la cantidad de licor que había bebido y el estado de embriaguez que observaba, la Sub oficial fue trasladada a su domicilio por Yanmarcos Hernández Ramos, quien lejos de cumplir con este cometido la llevó a su domicilio en donde abusó de ella, razón por la cual lo denunció tras escapar de la vivienda.

En realidad este sujeto Yanmarcos Hernández Ramos es un ex Policía, ya no pertenece a la institución tutelar como lo ha confirmado el Jefe de Inspectoría, empero, fue dado de baja recientemente como consecuencia de otras denuncias similares, como una formulada por otra efectivo policial en Cajamarca y una denuncia formulada por una ex pareja a la que mantuvo secuestrada en su vivienda.

Se trata de un ex Policía que estando en servicio mostró la misma inclinación delincuencial como lo hizo la semana pasada con la Policía femenina a la que ultrajó, un presunto delincuente que vestía el uniforme policial y que no vaciló en infringir la ley aprovechando la investidura que tenía entonces.

De allí que la pregunta que nos hacemos es ¿Por qué tantos Policías se encuentran confinados en el penal de Cambio Puente? ¿Qué está pasando con los agentes policiales que han perdido el norte y los principios que siempre caracterizaron a su institución?

Estas son interrogantes que le corresponde resolver a los altos mandos de la institución pero que desde ya nos anima a bosquejar las razones de una crisis moral al interior de la Policía y que ella tiene mucho que ver con la precaria formación con la que son lanzados los nuevos agentes policiales a las calles, no existe una real capacitación y menos un filtro de evaluación psicológica y legal que permita separar la “paja del trigo”, como se dice en el argot popular. He allí las razones por las cuales vemos que jóvenes inadaptados visten un uniforme que realmente no se merecen.