Editorial

OTRO RECORD REGIONAL

110 obras paralizadas:

Si la construcción del coliseo cerrado Gran Chavín se hubiera realizado dentro del plazo establecido y respetando en la misma medida las  especificaciones técnicas y jurídicas que norman la ejecución de todo proyecto financiado con dineros del Estado,  en este momento ésta sería una de las obras de mayor impacto de Chimbote y podría estar brindando un invalorable servicio a favor del deporte y otras actividades propias de la población.

Como podemos ver sin embargo, doce años después  que el gobierno regional de Ancash inició la ejecución de esta obra en el marco de una ruidosa fanfarria publicitaria, el coliseo cerrado  Gran Chavín permanece totalmente abandonado, con unas cuantas columnas de fierro expuestas a las inclemencias del tiempo, habiéndose ganado por culpa de sus ejecutores el lesivo sobrenombre de monumento a la corrupción. Más de 30 millones de sole están ahí, inservibles y sin la posibilidad de ser recuperados. Un ejemplo de lo que nunca más se debe permitir.

Pero ésta desde luego no es la única obra financiada por el Estado que permanece paralizada en el ámbito de la región Ancash. De acuerdo con un último informe publicado por la Contraloría General de la República y que dimos a conocer en nuestra edición del sábado 11, en todo el ámbito regional existe un total de 110 obras en la misma situación. Alrededor de 500 millones de soles convertidos en escombros. Un nuevo record regional.

Aparte del coliseo Gran Chavín, en esta lista aparecen el Coliseo Cerrado del distrito de  Coishco, la obra de mejoramiento y ampliación de los servicios de abastecimiento de agua potable y alcantarillado de la ciudad de Casma; igualmente el mejoramiento del desembarcadero artesanal del puerto de Culebras (Huarmey).

Cabe precisar que ninguna de estas obras se encuentra  paralizada por falta de presupuesto. Tampoco por la ocurrencia de factores externos e imprevistos, ni mucho menos por oleajes anómalos o vientos huracanados. Por supuesto que no. Como lo ha informado la Contraloría, la única razón por la que más de cien obras están paralizadas en todo Ancash es el factor humano, es decir la mala o tendenciosa gestión realizada por los responsables de los organismos encargados de su ejecución.

Efectivamente, el común denominador de esta masiva parálisis regional no es otro que la defectuosa gestión de la que ha sido objeto la ejecución de estas obra; una gestión que comienza con la formulación del expediente técnico y termina empantanada en sucesivas modificaciones precisamente técnicas, así como en ampliaciones presupuestales tiradas de los cabellos y otros vicios administrativos que son de amplio dominio público. Hecho en el que no puede faltar la sospechosa aceptación de cartas fianza emitidas por instituciones insolventes que no están autorizadas por la Superintendencia de Banca y Seguros y que por lo tanto carecen de toda garantía y efecto legal.   

En el marco de este agitado torbellino, surge la inevitable interrogante ¿Por qué la Procuraduría Anticorrupción no dice nada al respecto?. Hace mucho tiempo que esta institución tutelar mantiene un silencio inexplicable. ¿O es que para la Procuraduría Anticorrupción no existen casos de corrupción?. Es imposible, por decir lo menos, que la existencia de 110 obras paralizadas pueda pasar desapercibida.