Editorial

Hospital El Progreso es un zafarrancho

De la mano de PRONIS:

En el supuesto caso que la construcción del hospital El Progreso se hubiera  desarrollado sin los contratiempos ya  conocidos y ya estuviera prácticamente en vísperas de ser inaugurado, en este momento el centro de salud habría tenido que afrontar serios problemas debido a graves deficiencias de construcción que, increíblemente, hasta hoy han pasado por desapercibidas. Como siempre, ha tenido que ser la Contralorías General de la República, el organismo que se ha encargado de  sacar a la luz estas deficiencias en un informe de control de fecha 23 de octubre.

La primera de estas deficiencias  tiene que ver con el vencimiento del certificado de factibilidad de suministro eléctrico, un documento determinante en la ejecución de toda obra que ejecuta el estado,  con mayor si se trata de un centro de salud. El referido certificado, con una vigencia de 2 años,  fue otorgado por Hidrandina el año 2015, lo que significa que venció el año 2017. Aún así,  en los procesos de adjudicación de los que ha sido objeto el Hospital El Progreso, ni el PRONIS ni las empresas contratitas advirtieron este detalle. Deben haber estado pensando en otra cosa. Es una aberración que en un proceso de gestión pública como ésta, se haya hecho valer un documento que ya no sirva para nada.

La segunda deficiencia observada por la Contraloría se refiere a las fallas que existen en el expediente técnico  con relación al sistema de aire acondicionado. Las especificaciones técnicas que ahí figuran y que han estado a punto de concretarse,  no garantizan la adecuada climatización que requieren los establecimientos de salud para su correcto funcionamiento. De haberse ejecutado como lo especifica el expediente técnico, en este momento el hospital El Progreso tendría que afrontar un grave problema como es la incapacidad de reducir riesgos contaminantes.

Por otra parte, la Contraloría  señala que el 15 de agosto del 2023, cuando PRONIS decide rescindir el contrato con el segundo contratista, ya era demasiado tarde.  El contratista ya había hecho valer un carta de fecha 3 de noviembre del 2022,  la misma que fue admitida  el 21 de agosto por el Juzgado Civil Especializado en lo Comercial de la Corte Superior de Justica de Lima, dando por aceptada la “Ejecución de medida cautelar ( a su favor,) concedida vía arbitral”.

Como se sabe,  esta medida tiene que ver con el requisito de “Solvencia Económica” que presentó el contratista a través de una  carta de garantía por la suma de S/31´500.00, documento que fue otorgado por una cooperativa de ahorro y crédito cuyo capital es de tan solo S/ 600,000.00 pero que aún así fue aceptada en el proceso de adjudicación llevado a cabo por PRONIS.

Si en abril del presente año, cuando el contratista decidió  paralizar la obra el PRONIS hubiera  actuado de inmediato, quizá otra hubiera sido la suerte del hospital El Progreso. Sin embargo ha dejado pasar tres valiosos meses, y ahora ya era demasiado tarde.

La cereza de la torta la puso el personal de la empresa contratista el 17 de octubre de este año, cuando  funcionarios de PRONIS acudieron a la obra para “verificar” su paralización y dicho personal simplemente les cerró la puerta en la cara.

En medio de este confuso y contradictorio panorama, donde nadie sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo se reiniciará la construcción de este nosocomio, lo único que se sabe es que, tal como están las cosas,  la obra del hospital el Progreso es un vergonzoso zafarrancho.