Editorial

Sí, hay que salvar al José Gálvez FBC

Después de más de sesenta años  de haber llenado estadios y haberle proporcionado al pueblo de Chimbote tantos momentos de gloria y alegría, en este momento el club José Gálvez FBC se encuentra en el fondo del abismo, a punto de desaparecer del mapa, de no activar más, en las competencias oficiales.

En el caso que diéramos por aceptado que esta debacle se debe a razones exclusivamente deportivas, estaríamos  equivocados por completo,  dándole la razón a quienes  precisamente quieren hacernos creer esa patraña.  Aquí la culpa radica en más de un 90 por ciento en la falta de capacidad y honestidad  del cuadro dirigencial. Ha sido la gestión de dirigentes  avivatos y oportunistas, acostumbrados a meter cabezazos contra su propio arco y sin un ápice de vergüenza deportiva, lo que ha llevado al José Gálvez a esta deplorable situación.

Cada vez que veían tambalear al Club del Pueblo, fueron estos dirigentes los primeros  en sacarse la camiseta  así como en abandonar el campo de juego,  para finalmente lavarse las manos y hacer leña del árbol caído.

Como resultado de este comportamiento oportunista y desleal,  hoy en día la institución galvista se encuentra desmembrada. Paralelamente al histórico José Gálvez FBC, que nació con  el nombre de Manuel Rivera y que por primera vez llevó a Chimbote al futbol profesional, ahora existen  hasta tres  instituciones que llevan la misma denominación y compiten en el torneo oficial. Según el reglamento de la FPF, en una misma liga no puede aceptarse esta duplicidad bajo ningún concepto; sin embargo en Chimbote sí es posible.

Por increíble que parezca, este dechado de falsedad genérica e intencional goza de la bendición de dos instituciones del Estado. Una de ellas es la Superintendencia de Registros Públicos con sede en Chimbote,  la misma  que ha dado por aceptada la inscripción de otros dos clubes con la denominación de José Gálvez, donde lo único que se ha hecho es transponer el orden de una o dos palabras.

La otra instancia son los entes rectores superiores del fútbol, que a pesar de los nuevos reglamentos siempre habrán fórmulas para que nombres sinónimos o parecidos avancen sin ningún peligro a cuestas y eso   es lo que sucede hoy en día. En la FPF todo puede suceder. Ha ocurrido en Iquitos y en Tacna.

Lo que ocurre en los actuales momentos en nuestra ciudad es el aprovechamiento ilegal del nombre de un club tradicional e histórico inscrito en registros públicos y con resolución de signos distintivos y propiedad intelectual de Indecopi.

Como hemos informado en nuestra edición de ayer, frente a este atentado contra la buena fe y el fútbol chimbotano, un grupo de personajes locales de reconocida capacidad y honorabilidad, ha iniciado la coordinación de acciones para acabar con toda esta patraña y con ello devolverle al José Gálvez FBC la institucionalidad que jamás debió perder.

Nada de resaltante tendría esta iniciativa si no fuera porque dichos personajes poseen una impecable trayectoria y gozan de reconocida confianza y credibilidad. Nos referimos al médico cardiólogo Jorge Benites Altuna, al abogado Marco La Jara Morales y al dirigente Leoncio Pedreros Ramírez. Por si fuera poco, también integran el grupo los históricos ex jugadores Alejandro “Torito” Luces, Juan “Pajarito” Noriega, Hipólito “Papi” Estrada y  Víctor Hugo Guevara, entre otros; de quienes se puede esperar una buena performance como lo hicieron en el campo de juego. Hay que salvar al José Gálvez.