Editorial

Que no sea un convenio más

Hospital La Caleta:

A pesar de no haberse adelantado ningún estimado respecto a costos y plazos de ejecución, el jueves de la semana pasada los titulares del Gobierno Regional de Ancash, Koki Noriega Brito, y de la recién creada Autoridad  Nacional de Infraestructura, ANIN, Hernán Yaipén Aréstegui, han suscrito un convenio con el que, después de algunos años de silencio oficial, se estarían reiniciando las gestiones para la construcción del nuevo hospital La Caleta.

De acuerdo con los términos del referido convenio, la ANIN se encargará de elaborar el estudio de pre inversión y el expediente técnico de la obra, dos de los documentos que a no dudarlo  son  vitales y determinantes para llevar adelante la ejecución de toda obra pública. Pues en la medida que ambos documentos sean responsablemente elaborados y coherentes entre sí,  la ejecución del hospital no tendría ningún inconveniente y tampoco correría el peligro de engrosar la larga lista de obras paralizadas.

Otro de los compromisos asumidos por ANIN es la propia ejecución del proyecto, que es  la etapa  donde en definitiva se ve quién es quién. ANIN, como sabemos, es el nuevo nombre de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambio, ARCC, organismo que fue creado para reconstruir la infraestructura dañada por el fenómeno El Niño del 2017; una labor que  últimamente ha dado lugar a una serie de cuestionamientos. La reconstrucción de dicha infraestructura, sobre todo a nivel de locales escolares y de salud, es algo que ha dejado mucho qué desear. Por esa razón, conjuntamente con el cambio de denominación, es de esperar un cambio de gestión.

A su turno,  el gobierno regional  de Ancash tendrá a su cargo el financiamiento del nuevo hospital La Caleta  a través de asignaciones  con cargo a su presupuesto multianual. Un primer aporte  lo constituye el terreno de dos hectáreas que el ente regional  adquirió para este proyecto hace ya cuatro años en  el pueblo joven Dos de Mayo.

Sin embargo, en vista del tiempo transcurrido y debido a la paralización de las gestiones, mucho de lo avanzado ha quedado desfasado y en determinados aspectos  existe la necesidad de volver a empezar de cero. Algunas certificaciones, entre ellas la habilitación urbana otorgada en su momento por la Municipalidad Provincial del Santa, tendrán que ser  necesariamente actualizadas.

El hospital La Caleta entró en funcionamiento en mayo de 1945, cuando la población  de Chimbote no sobrepasaba los 5 mil habitantes. Hoy, 79 años después y  atrapado dentro de la misma infraestructura, es imposible, por decir lo menos, que este centro de salud pueda atender a una población de 500 mil habitantes que diariamente  requiere de sus servicios.

Desde el año 2010, cuando por primera vez se habló de un nuevo hospital La Caleta, ya se ha perdido la cuenta de cuántos convenios e  intentos fallidos se han suscrito ofreciendo la ejecución de este proyecto, algunos de los cuales fueron deliberadamente mal gestionados.   Millones de soles  se han  despilfarrado en nombre del Hospital de los Pobres.  De ahí que, con fe y esperanza, todos deseamos que el nuevo convenio firmado entre el gobierno regional y ANIN, no sea un convenio más.