Opinión

¿Tribunal Constitucional Prostituido?

Por: WALTER MIGUEL QUITO REVELLO

El Tribunal Constitucional dejo sin efecto una medida cautelar que repuso momentáneamente a dos jueces de la Junta Nacional de Justicia violando flagrantemente la Constitución Política del Perú, en su artículo 139, aparatado 2, que refiere: “Ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional, ni interferir en el ejercicio de sus funciones” Y con ello nos enrostran en la cara, lo podrido que esta el Congreso de la República, el Poder judicial y el Tribunal Constitucional.

La Junta Nacional de Justicia, es una institución cuya función principal es nombrar, ratificar y sancionar jueces y fiscales, lo que antes era, el cuestionado Consejo Nacional de la Magistratura. Es un organismo constitucionalmente autónomo e independiente que se encuentra sometido a la Constitución, a su ley orgánica y a las demás leyes sobre la materia. Que busca ser controlado por congresistas para defender mayormente la corrupción. De ahí nace la lucha frontal entre los diferentes poderes del Estado.

Para no retroceder tanto en el tiempo, una gran parte del Congreso de la Republica a la cabeza de los fujimoristas querían controlar la Junta Nacional de Justicia para defenderse ellos y sus grupos de poder a quienes representan caso “Cuellos Blancos del puerto”, “Patricia Benavides” y otros. Es así, que vacan a dos miembros de la de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), Aldo Vásquez e Inés Tello. La Primera Sala de Derecho Constitucional y Social, mediante una medida cautelar en un proceso de Amparo repuso a los miembros suspendidos por el Congreso ante la Junta Nacional de Justicia. El Tribunal Constitucional, mediante una medida cautelar de una demanda competencial dejo sin efecto la medida cautelar de amparo de la Primera Sala de Derecho Constitucional y Social, violado flagrantemente la Constitución política del Perú y todo para defender a la ex fiscal de la Nación Patricia Benavides, investigada por varios delitos junto a 14 congresistas, a la cabeza de Patricia Chirinos, Martha Moyano, Alejandro Soto.

Después piden a los ciudadanos que respeten y confíen en los jueces y fiscales cuando están igual de podrido que los congresistas, cuando prostituyen la justicia a sus intereses económicos y políticos, degradan la Justicia, son de alguna forma proxenetas de la justicia y le falta el respeto al Estado de Derecho.

El ilustre Colegio de Abogados de Lima, se ha pronunciado, refiere: “El país requiere fortalecer las instituciones y respetar la independencia de los poderes y los órganos constitucionales autónomos. La reciente decisión del TC, desconoce estos principios y debilita el régimen democrático en el país. Exhortamos a los órganos de administración de justicia, a los poderes del Estado y al tribunal constitucional a actuar con respeto a la constitución y a la ley, evitando resolver en función de coyunturas políticas y respetar celosamente el Estado Constitucional de Derecho” Más claro ni el agua.

La opinión de los Colegios de Abogados, en temas de justicia, análisis constitucional y resoluciones judiciales es muy importante para la democracia de un pueblo. Sin embargo, nuestro ilustre Colegio de Abogados del Santa a la fecha no ha emitido un pronunciamiento. Está bien las obras de recreación, pero la finalidad de un colegio de abogados es contribuir a la realización de los valores de Justicia, la Libertad, los derechos de la persona humana y de una vida democrática. De ahí que debe importarnos las resoluciones judiciales de nuestra corte, de la corte suprema y de nuestro TC y con ello contribuir al fortalecimiento del Estado de Derecho.

Nos hemos acostumbrado a callarnos, a ser hipócritas. Cuestionamos a César Álvarez, pero callamos ante los fiscales que lo protegían, ante jueces que eran sus amigos y recibían sus capacitaciones para el extranjero. Recordando a los Cuellos Blanco del Puerto, en la Corte Superior del Santa, hay algunos jueces que están contentos con el actual TC y el Congreso a escondidas saltan de alegría y festejan. Podrán esconderse en el sistema podrido que representan pero de la historia jamás.

Contribuir a la democracia es una tarea de todos los que amamos este país. De los que creemos que tenemos que luchar contra la injusticia. De luchar todos los días para combatir al tirano que llevamos dentro y ponernos al servicio de los demás. Solo así nuestras profesiones o cargo sirvan a la humanidad.