Editorial

Un show de mal gusto

Congresista en Vía de Evitamiento:

Como si la Vía de Evitamiento fuese una  pista de patinaje de su propiedad, o  más exactamente  un botín de guerra que se disputa para obtener dividendos  políticos, la congresista por Ancash  Kelly Portalatino  Ávalos, de las filas de Perú Libre, no tuvo mejor idea que protagonizar un bochornoso incidente al ponerse a la cabeza de una bulliciosa portátil  para reclamar como “ suya”  la demanda de los moradores de las 308 hectáreas, quienes conjuntamente con pobladores de otros sectores, están exigiendo la construcción de  veintiocho puentes  peatonales, o pasos  a desnivel ,a todo lo largo de la vía de Evitamiento.

Esta  penosa falta de respeto a la investidura nacional, se produjo anteayer lunes  en el  preciso momento en que un equipo de técnicos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, procedentes de Lima,  se disponían a recorrer  la vía de Evitamiento  no solo para confirmar la necesidad de estos puentes, ya definida en un informe elaborado  por ellos mismos, sino también para realizar un estimado  de costos y procedimientos  a fin de que la construcción de estos puentes sea  anexada al expediente técnico de la obra,  conforme lo disponen las normas técnicas y legales.

Pero muy al margen de esta problemática,  la presencia de la congresista Portalatino tuvo por finalidad restar protagonismo político a su colega Lady Camones, también presente en  la cita. Sin embargo, esta  actitud no ha hecho sino confirmar ante los ojos del país la miseria política en la que se debate el Congreso de la República, que con más de 200 años de funcionamiento, en este momento registra el más bajo nivel de aprobación de su historia: ¡ni  siquiera el 5 por ciento!.  Ni la presidenta de la república, ni los señores congresistas, ni los ministros de estado, pueden reclamar como  suya o como propiedad intelectual una gestión o una obra que se realiza en nombre de los intereses de la nación. Para eso, han sido elegidos y para eso reciben un sueldo del estado.

Si efectivamente la congresista Portalatino ha tramitado el reclamo de los pobladores ante el ministerio de Transportes y Comunicaciones, como ha sostenido a gritos,  esa gestión no concluye con la presentación  de un documento en mesa de partes.  Para que  esa gestión avance y tenga un final feliz, se  requiere  de un seguimiento  sostenido ante las instancias correspondientes, y no precisamente  en lugares y circunstancias inapropiadas.

Eso de interrumpir la labor de los técnicos del ministerio de Transportes y Comunicaciones, de utilizar sus vehículos para el traslado de portátiles y obligarlos a trasladarse a pie, todo eso solo para satisfacer intereses políticos,  dice mucho de la decadencia en la que se encuentra nuestra mal llamada clase política. Peor aún, si para otorgar “respaldo popular” a este show, se ha tenido que acudir a las famosas portátiles, como solía hacerlo el otrora presidente regional César Álvarez Aguilar. ¡Al mismo estilo y con la misma gente!.

Cuánto nos hubiera gustado ver que con esa misma vehemencia, la congresista Portalatino hubiera intervenido en la construcción del Hospital El Progreso, obra que fue iniciada el 2 de julio del 2022 durante la gestión del golpista ex presidente Pedro Castillo  y que debió ser concluida en septiembre del 2023.

Tras haber sido objeto de tres paralizaciones consecutivas, en este momento no se tiene ninguna información oficial con relación a la situación en la que se encuentra la obra. Entre septiembre y diciembre del 2023, la congresista Portalatino fue ministra de Salud en la gestión de Pedro Castillo, desconociéndose si en algún momento intervino en favor del hospital. Todavía hoy, podría hacerlo. Y eso no sería ningún show de mal gusto.