Opinión

Un médico frente a un enfermero

POR: CÉSAR VILLÓN RUÍZ

Los médicos a sus pacientes, luego de un examen exhaustivo al no tener solución no debe sentenciar los días que le quedan a sus pacientes; por decir los días de vida, días, meses y años. Esas sentencias acomplejan al enfermo y se psicosea y avanza su muerte. Un buen médico psicólogo y creyente en Dios, decir a su paciente, ¡solo Dios es la solución!, porque el es quien nos da la vida y nos la quita la vida; porque nuestra vida depende de Dios. Solo nos queda orar y tener fé en su palabra para que nuestra salud se mantenga firme. Porque cuanto mas oras y cumples sus mandamientos Dios está en comunión con sus fieles. En algunos países utilizan esta oración como juramento médico: “Señor, tú me has escogido para vigilar la vida y la salud de tus criaturas. Permite que hoy pueda ver mis errores de ayer y dame la oportunidad para mejorar lo que he aprendido y hacerlo cada vez más útil. Que vea solo en el paciente a un prójimo que sufre. Listo estoy señor para atender a mi vocación y cumplir con tu llamado. Que el amor por mi arte me guíe en todo momento; que nunca perturben mi alma ni la avaricia ni la sed de gloria”. En verdad un buen consejo para un médico humano. Un médico moderno, sino tiene conocimiento del padre de la medicina HIPÓCRTAES, médico Griego (460-370. A.C).

De su extensa obra se conservan 60 tratados y artículos reunidos bajo el nombre de Corppus Ippocraticum. Sus observaciones acerca de las epidemias lo llevan a relacionar las enfermedades con el medio ambiente, para valorar las enfermedades de acuerdo con el medio geográfico y climático. En sus estudios citan numerosos medicamentos dando solución a sanar al enfermo. En los inicios de la medicina occidental Hipócrates había dicho que un paciente que se haya mortalmente enfermo es capaz de recuperarse si cree que su médico es bueno. Evidentemente ese es un concepto que hoy esta fuera de uso, y sin embargo parece real. El humanismo en este tiempo a muerto, como ejemplo cada persona que viene a consulta ser un paciente y no un ser humano. Es por ello que tenemos necesidad de comprender al ser humano que, en su enfermedad, necesita que se le comprenda en toda su dimensión humana para realmente poder ayudarlo. Como pacientes nosotros queremos que un médico no solamente nos atienda sino, que se preocupe por nuestro mal y tener confianza hacia su palabra curativas. Palabras que ayudan, palabras que consuelan, palabras que construyen, todas ellas colaborarán en la curación. También no olvidemos en la fe de los pacientes, se puede afirmar que los pacientes se benefician de la confianza de la fé y de la admiración hacia las personas que nos cuidan; en el caso de las enfermedades crónicas, la Fé y la Oración es lo único reconfortante a lo largo plazo que contrarresta la enfermedad y la muerte. La fé en el tratamiento, la fé en Dios, la fé en la relación que existe entre el paciente y el médico. Por ello que los médicos deben enseñar a orar a sus pacientes, y en toda receta para ser tomada a favor de nuestra salud, encomendarse en una oración hacia Dios nuestro Creador que en su nombre sea bendecido, y su resultado es eficaz, lo digo con experiencia. LA SALUD PERSONAL: querido lector (a) toda persona a la edad de 30 años, debe ser médicos de si mismo, teniendo como médico en su vida: El Dr. Callado. El Dr. Dieta. El Dr. Alegre. Tener buena salud es Felicidad de vivir en armonía con la familia, esta en saber conservarse sano. Para terminar un buen médico en la mejor acepción de la palabra: generoso hasta el extremo. Nada de lo humano le fue ajeno; y que en su dicho siempre diga mientras hay vida hay esperanza. La mejor vida no es la más larga sino, la más ricas en buenas acciones. Querido lector (a) un médico en un examen de salud ante su paciente debe tenerlo presente que no todo es cirugía, tenemos como solución en las frutas y las hierbas como agua de tiempo, y tomarlo en el nombre de Dios nuestro creador y nos mejoraremos, lo digo con experiencia. Mientras Dios nos da la vida dice: “no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías cap. 41:10. AMÉN.