Coishco:
Durante la época de los comandos, una gestión pública caracterizada por el despilfarro y la frivolidad política, el gobierno regional del Ancash padeció de otro mal crónico, pernicioso e incontenible. Cada vez que el jefe de los comandos daba inicio a una obra, por muy grande o pequeña que fuera, más tardaban en apagarse la resaca de la celebración de la primera piedra que la decepción de ver la obra paralizada. Era común que una obra programada para ser ejecutada en el plazo de un año, ésta era inaugurada tres o cuatro años después a pesar de no haber sido concluida al cien por ciento.
Una de ellas fue la obra de remodelación de la avenida Pardo, cuyo plazo de ejecución fue de un año, pero que tardó cuatro años para ser “recepcionada” a pesar de no haberse cumplido con la instalación del servicio de iluminación, ni la colocación de bancas y tampoco con la instalación de piletas, como solía ofrecer alegremente el jefe de los comandos en cada entrevista radial o televisiva. Pero eso no es todo.
Mientras dio lugar al cierre total del tránsito vehicular en las cuarenta cuadras de esta avenida, la obra conllevó a su vez al cierre de decenas de pequeños negocios, como restaurantes y cebicherías, cambio de lubricantes y talleres de mecánica, entre otros. Decenas de pequeños comerciantes padecieron con comprensible dolor el derrumbe su economía familiar.
Otra de las obras que por esa época padeció del mismo mal, fue el coliseo cerrado de Coishco. Después de tres años de iniciada su construcción, el coliseo fue declarado “concluido” luego inaugurado cuando todavía faltaba más del 15 por ciento para alcanzar ese nivel de ejecución. Como en aquella oportunidad lo informó el Diario de Chimbote, la municipalidad distrital de Coishco se negó a dar por “recepcionado” el coliseo, pero aún así el jefe de los comandos, fiel a su estilo, inauguró la obra a lo grande.
Desde hace más de diez años y hasta el día de hoy -todavía bajo la potestad del gobierno regional de Ancash- el coliseo cerrado de Coishco permanece encerrado en medio de un viejo problema: el incumplimiento y la falta de seriedad y credibilidad. En todo este tiempo, el entre regional no se ha preocupado por aspectos elementales como son la vigilancia y el mantenimiento, dejando a esta millonaria obra inconclusa expuesta a los rigores de la intemperie y el abandono total. Hecho del que gente de mal vivir se ha aprovechado para robar los sanitarios, el alambrado y el cableado eléctrico.
Como hemos informado en nuestra edición del 30 de noviembre, esta situación ha estado pasando totalmente desapercibida y como para graficar la gravedad del asunto, nos atrevimos a advertir que “solo falta que se lleven las tribunas”-
Desde aquí saludamos que hace dos días un grupo de funcionaros del gobierno regional de Ancash haya realizado una inspección a las instalaciones de este escenario deportivo, con la declarada y saludable decisión de concluir la obra al cien por ciento.
Este podría ser un buen precedente para que lo mismo suceda con la obra abandonada del coliseo cerrado Gran Chavín, que también es consecuencia de un mismo y viejo problema.