Por: Fernando Zambrano Ortiz
Analista – Político
La última encuesta nacional de hogares realizada por el INEI, correspondiente al período julio-diciembre de 2024, arroja cifras alarmantes sobre el futuro del país y la sostenibilidad de nuestro sistema político. Destaca un desconocimiento preocupante entre la población sobre la democracia y su importancia, lo que plantea serias dudas sobre el modelo educativo, y la estabilidad y el progreso democrático en el futuro.
Casi la mitad del país carece de conocimiento sobre la democracia, lo que revela una falencia alarmante en nuestro sistema educativo. Esta situación no solo es preocupante, sino que también pone en riesgo la estabilidad y el progreso de nuestra nación. Nuestro sistema educativo parece priorizar ciertas ideologías sobre la formación cívica, dejando de lado la importancia de generar conciencia en nuestra juventud sobre el valor de la democracia para el país.
La pregunta es inevitable: ¿cómo podemos esperar que se respete nuestro sistema político si el 45,7% de la población no tiene una idea clara de en qué consiste? Esta falta de comprensión es aún más preocupante en áreas rurales, donde el 71,3% de la población carece de conocimiento sobre la democracia y su importancia. En estas zonas, hablar de democracia se convierte en un ejercicio vacío si no se entiende su significado y relevancia.
La expresión de preocupación por el futuro de la democracia es legítima, pero resulta hueca si la gente no entiende su importancia. La democracia no es solo un sistema político; es un pilar fundamental para garantizar la libertad, la justicia y el bienestar de los ciudadanos. Sin embargo, si la mayoría de la población no comprende sus principios básicos, ¿cómo podemos esperar que la defienda y respete?
Es hora de reflexionar sobre nuestras prioridades educativas. Necesitamos un enfoque que priorice la educación cívica y la formación democrática. Esto no significa descuidar otros temas importantes, sino equilibrarlos con la necesidad de formar ciudadanos informados y comprometidos con el futuro del país.
Francia ha revolucionado la educación cívica para abordar las preocupaciones sobre la democracia y sus valores. La educación cívica es un curso destacado en el currículum escolar, y se promueve un ambiente escolar dinámico donde los estudiantes debaten temas sociales y políticos con énfasis en principios democráticos como la libertad, la igualdad y los todos derechos fundamentales. Así, Francia prepara a las futuras generaciones para enfrentar los desafíos del siglo XXI con confianza y responsabilidad.
En el Ministerio de Educación, necesitamos personas realmente comprometidas con el futuro de nuestra nación y con la democracia. Personas que comprenden la importancia de educar a las nuevas generaciones sobre los valores y principios democráticos, y que trabajen activamente para cerrar esta brecha de conocimiento.
La tarea es ardua, pero es imperativo que la abordemos con seriedad y urgencia. El futuro de nuestra democracia depende de la capacidad de nuestros ciudadanos para comprenderla y defenderla. Solo entonces podremos asegurar que nuestro sistema político sea respetado y valorado por todos.