Con desembarques cercanos al medio millón de toneladas y miles de empleos generados, la pota constituye una de las pesquerías más importantes del país, afirmó el presidente del Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (Calamasur), Alfonso Miranda.
Cabe recordar que, en el 2024, la cifra de desembarque de la especie hidrobiológica registró solamente a 188,300 toneladas. Pese a ello, Miranda manifestó que por muchos años estuvo marcada por la informalidad y el débil control.
“Los cambios observados en 2025 no solo responden a decisiones recientes del Estado, sino a demandas históricas del sector artesanal que hoy comienzan a materializarse”, sostuvo el dirigente gremial.
Agregó que estos hechos reflejan una transición hacia un esquema con mayor regulación y monitoreo.
“Uno de los principales hitos fue la entrada en vigencia del Decreto Supremo N.° 014-2024-PRODUCE, que restableció la obligatoriedad para la flota de aguas distantes, como la flota china, de contar con el sistema satelital peruano como requisito para ingresar al dominio marítimo nacional, independientemente del motivo de ingreso”, resaltó.
El titular de Calamasur resaltó el alcance de la norma, aunque advirtió sobre los desafíos que persisten a nivel regional.
“La norma ha sido funcional al exigir el monitoreo de embarcaciones extranjeras. Observamos que la flota pesquera china ha dejado de ingresar a Perú; sin embargo, continúa operando intensamente en los límites marítimos de los países de la región. Su desplazamiento hacia los puertos de Chile evidencia que aún existen resistencias al control y refuerza la necesidad de una mayor cooperación internacional”, aseveró Miranda.
Tarea para el 2026
A pesar de los avances alcanzados en 2025, Miranda comentó que aún persisten brechas importantes que atender, como las limitaciones para ejercer un control efectivo del esfuerzo pesquero, avanzar hacia una trazabilidad realmente funcional y la amenaza latente de procesos de formalización de embarcaciones construidas al margen del marco legal, así como un débil combate a los astilleros ilegales.
Subrayó que estos temas serán de prioridad en 2026 a fin de consolidar el ordenamiento alcanzado y evitar retrocesos en la sostenibilidad de la pesquería del calamar gigante.
“Si bien estos avances han contribuido a que hoy la pesquería de la pota esté encaminada hacia la certificación, al haber ingresado al Programa de Mejora del Marine Stewardship Council (MSC), aún resulta necesario atender problemas prioritarios y avanzar hacia una gestión basada en criterios técnicos, científicos y de responsabilidad compartida”, puntualizó.

