Pésimo aspecto:
La idílica playa La Gramita, con sus frescas aguas y la suavidad de su arena, se ve empañada por un problema persistente: contenedores de basura desbordados que llevan semanas sin ser recogidos.
Este descuido de parte de la municipalidad provincial de Casma genera la presencia de aves rapaces, enjambres de moscas y olores nauseabundos que arruinan la experiencia de los bañistas.
Veraneantes expresan su molestia ante la acumulación de residuos cerca de la orilla. “Es inaceptable que vengan a disfrutar del mar y terminen oliendo podredumbre”, comentó un bañista. Muchos sugieren reubicar los contenedores, ya que algunos están a pocos metros de la playa, exponiendo directamente a los visitantes a la contaminación.
La Dirección Regional de Salud (Diresa) Áncash califica a La Gramita como la única playa “saludable” en toda la provincia de Casma, un sello que contrasta con la realidad visible. La basura no solo afecta la estética, sino que representa un riesgo sanitario para los bañistas, al contaminar el agua y el aire.
Periodistas locales de Casma cuestionan la reciente inspección de Diresa el 6 de enero, cuando funcionarios visitaron la playa y la declararon apta. “¿No vieron los contenedores rebosantes de basura sin recoger?”, se pregunta uno de los reporteros.
Hasta la fecha, no hay respuesta oficial sobre la recolección pendiente ni planes de reubicación de los contenedores. Los veraneantes demandan acciones urgentes para preservar este tesoro costero.

