Editorial

Una compra necesaria, pero que debe hacerse con responsabilidad

El anuncio del alcalde de la ciudad sobre la inminente adjudicación de la buena pro para la compra de 21 compactadores de basura bajo la modalidad de Obras por Impuestos genera, sin duda, una expectativa positiva en la población. No es para menos. Hoy Chimbote enfrenta una grave crisis en el servicio de limpieza pública debido a que solo cinco camiones recolectores se encuentran operativos, situación que ha provocado la acumulación de residuos sólidos en calles, avenidas y espacios públicos, afectando la salud, la imagen urbana y la calidad de vida de los vecinos.

Esta adquisición representa una oportunidad histórica para revertir un problema que se ha vuelto crónico. Sin embargo, también debe servir como una lección aprendida. La gestión municipal anterior compró doce compactadores de marca china que, lejos de solucionar el problema, terminaron convirtiéndose en una carga para la comuna. La falta de durabilidad, el escaso mantenimiento y la baja calidad de los equipos provocaron que hoy solo una parte mínima de esa flota siga funcionando. Fue una compra mal planificada, sin criterios técnicos adecuados ni garantías reales.

Por ello, la actual administración tiene la obligación de actuar con mayor responsabilidad. No se trata solo de adquirir más camiones, sino de invertir correctamente. El mercado ofrece marcas con mayor resistencia, mejores prestaciones y contratos de mantenimiento incluidos. Optar por maquinaria robusta, con repuestos disponibles y soporte técnico permanente es indispensable para asegurar la continuidad del servicio y evitar que en pocos años estemos enfrentando el mismo problema.

El hecho de que la compra se realice mediante Obras por Impuestos debería garantizar mayor transparencia, eficiencia y rigurosidad en la selección de proveedores. Esta modalidad exige estándares más altos y una supervisión técnica estricta, lo cual es una ventaja que debe aprovecharse. La ciudadanía espera que esta vez la inversión sea sostenible, duradera y beneficiosa para todos.

Pero la solución no pasa únicamente por la maquinaria. La municipalidad también debe implementar un plan integral de gestión de residuos sólidos. Existen puntos críticos en la ciudad donde la basura se acumula de manera alarmante, como la esquina entre Dos de Mayo y Santo Dominguito, cerca del Pozo 3, donde en algún momento se llegaron a concentrar más de 150 toneladas de desechos. Estos espacios reflejan una falta de planificación, supervisión y educación ciudadana.

La reciente iniciativa de sembrar árboles en zonas donde antes se acumulaba basura es positiva, siempre y cuando vaya acompañada de un compromiso real de mantenimiento, riego y vigilancia. Recuperar estos espacios no solo mejora el entorno urbano, sino que también envía un mensaje claro: la ciudad puede transformarse si hay voluntad política y participación vecinal.

Asimismo, es urgente que la Municipalidad Provincial del Santa identifique formalmente todos los puntos críticos de acumulación de residuos, especialmente los ubicados cerca de avenidas principales como Camino Real. A partir de ello, debe desarrollarse un programa especial de educación ambiental, reforzando horarios de recolección, sanciones, y campañas de concientización sobre el correcto manejo de la basura.

La compra de los nuevos compactadores es un paso importante, pero no suficiente por sí solo. Se necesita planificación, control, educación y compromiso. Chimbote merece un servicio de limpieza pública eficiente, moderno y sostenible. Esta vez, no se puede fallar.