Al menos 25 viviendas resultaron afectadas tras un nuevo atentado con explosivos registrado la madrugada de este lunes 9 de febrero en la cuadra 12 de la avenida Santa, en el cercado de la ciudad de Trujillo, capital de la región La Libertad.
Así lo informó el gerente de Gestión de Riesgo de Desastres de la Municipalidad Provincial de Trujillo, Richard Asmad Benites, tras realizar un primer recorrido por la zona de la emergencia. Las principales afectaciones fueron en puertas y ventanas, pero los daños más graves se registraron en el inmueble donde se lanzó la carga explosivos y los más cercanos a este.
Según las cámaras de seguridad en la zona, dos sujetos a bordo de una motocicleta llegaron al lugar, lanzaron una carga explosiva al local de eventos La Hacienda del Lobo y se marcharon a toda velocidad. Lo que vino después fue caos y miedo.
El estallido de esa carga explosiva fue tan fuerte que media ciudad afirma haber sentido el estruendo, lo que hizo recordar a los atentados que se registraron en el 2025 en la avenida Perú y en la urbanización Las Quintanas.
La explosión despertó a todos los vecinos, quienes salieron de sus habitaciones para dar con la ingrata sorpresa que la mayoría de sus vidrios de sus ventanas y puertas estaban destruidos.
Oficialmente, las autoridades no han reportado personas heridas, pero un vecino de la zona informó que a su nieta tuvieron que llevarla de emergencia al Hospital Víctor Lazarte de EsSalud porque estaba llena de esquirlas de la explosión.
Inician investigaciones
Agentes de la Policía Nacional del Perú acordonaron la zona para iniciar con las investigaciones para dar con los responsables de este nuevo atentado, que mantiene en zozobra a la población.
La noche del viernes 6 de febrero también se puso una carga explosiva en el local de la empresa Turismo Chao, luego que se asesinaran al gerente de dicha compañía de transportes, Elmer Aguilar, y días antes a uno de sus conductores.
En las provincias liberteñas de Trujillo y Virú está prohibido que dos personas adultas se desplacen en vehículos menores motorizados de la categoría L1 y L3, que corresponde a las motos lineales, a fin de evitar que se cometan atentados criminales, pero esto sigue ocurriendo.

