En las últimas semanas el desabastecimiento de medicamentos en el Seguro Social de Salud (EsSalud) volvió a poner a esta institución en el debate público. Más aún porque esta situación, sumada a la demora en la atención, afecta no solo la salud de los pacientes sino también su bolsillo.
Un estudio realizado por ComexPerú reveló que los asegurados de EsSalud que se atienden y compran medicamentos en el sector privado, gastan de su bolsillo, en promedio S/ 636 al año, monto que duplica a los S/ 313 que gastan los asegurados del Seguro Integral de Salud (SIS).
Según el gremio, este monto demuestra que gasto de bolsillo que enfrentan los asegurados del seguro social es alto, ya que representa desembolsos adicionales para adquirir medicamentos y atenciones médicas en otros establecimientos.
Los cálculos realizados muestran que solo cuatro de cada 10 asegurados se atiende en los establecimientos de EsSalud. Precisamente el gasto de bolsillo se explicaría porque los otros seis segurados del ejemplo buscan atenciones médicas en establecimientos externos cuando enferman, sufren malestares o accidentes.
Las opciones preferidas serían la compra de medicamentos en boticas o farmacias (32% de los asegurados que buscan atención médica acuden a estos establecimientos), seguido por atenciones en clínicas o consultorios privados (17.4%) y otros establecimientos (7.5%).
Gasto millonario
Los cálculos realizados por ComexPerú, en base a información de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), muestran que como consecuencia de la falta de citas y medicamentos en EsSalud, los asegurados habrían asumido, en conjunto, más de S/ 26,000 millones en gastos por atenciones y medicamentos no cubiertos entre 2019 y 2024.
La cifra se aproximó al desembolso agregado entre afiliados al SIS (S/ 31,631 millones) durante el mismo periodo, lo cual es relevante porque EsSalud tiene un tercio de la cantidad de asegurados del SIS.
EsSalud requiere una reforma
El gremio manifiesta su «profunda indignación por la situación de EsSalud, marcada por serias deficiencias de gestión, una atención ineficiente e inhumana para los asegurados y con riesgos recurrentes de corrupción».
Considera que esta realidad fuerza a millones de personas a buscar atención por fuera del sistema que financia las empresas formales donde trabajan.
«EsSalud necesita una reorganización de fondo, y el sistema nacional de salud también, con gobernanza sólida, controles efectivos y foco total en el asegurado. Los aportes de los trabajadores y empleadores formales deben traducirse en un servicio digno, oportuno y transparente», precisó
