Tal como se había anunciado, la Municipalidad Provincial del Santa ha tenido que asumir los trabajos de descolmatación y limpieza en el río Lacramarca, especialmente en los sectores cercanos a los puentes de las avenidas Pardo y Panamericana Norte. La intervención llega en un momento crítico: las lluvias comienzan a intensificarse y ya se ha confirmado la presencia del El Niño Costero, fenómeno que históricamente ha golpeado con fuerza a nuestra región.
Lo que ocurre hoy no es producto del azar. Es consecuencia directa de la paralización de los millonarios proyectos de defensas ribereñas que estaban a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN). Obras que fueron anunciadas como soluciones estructurales para los ríos de la costa de Áncash se encuentran suspendidas, sin que hasta ahora exista una explicación clara y convincente para la ciudadanía.
Según versiones difundidas por dirigentes vecinales, se habría efectuado un pago de 180 millones de soles a la empresa OHLA; sin embargo, los trabajos no se han reiniciado en el río Lacramarca. Se señala que la contratista estaría esperando el pago de deudas relacionadas con intervenciones en los ríos de Casma y Huarmey. Mientras tanto, las obras permanecen inconclusas y el tiempo sigue avanzando. Las lluvias no esperan negociaciones contractuales ni disputas administrativas.
Aquí la responsabilidad es compartida. ANIN, como entidad ejecutora, tiene la obligación de garantizar que los proyectos se desarrollen conforme a los plazos y condiciones establecidas. Si existen controversias contractuales o problemas de financiamiento, debieron preverse y resolverse oportunamente. Más aún cuando se trata de obras destinadas a prevenir desastres naturales. No hablamos de infraestructura ornamental; hablamos de la seguridad de miles de familias.
Por otro lado, resulta preocupante que estos proyectos hayan sido observados por el Ministerio de Economía y Finanzas debido a condiciones contractuales que incluían cifras consideradas desproporcionadas. Cuando se manejan montos millonarios en obras de prevención, la transparencia y el rigor técnico deben ser incuestionables. De lo contrario, se debilita la confianza pública y se incrementa la percepción de improvisación.
Ante este escenario, la Municipalidad Provincial del Santa ha tenido que intervenir como primera línea de defensa. Pero surge una pregunta inevitable: ¿hasta cuándo podrá asumir responsabilidades que corresponden al gobierno central? ANIN? Las labores de limpieza y descolmatación son medidas temporales. No sustituyen las defensas ribereñas integrales que se prometieron y donde los presupuestos son super millonarios.
Además del Lacramarca, existen puntos críticos en el río Santa y en los ríos de Nepeña y Jimbe. La amenaza es regional y requiere coordinación real entre niveles de gobierno. No es momento de disputas ni de excusas burocráticas, menos aún en un contexto de transición política que suele paralizar decisiones.
Si sabemos que el Niño Costero viene con fuerza, la prudencia exige actuar con anticipación. Maquinaria lista, planes de contingencia actualizados y autoridades plenamente comprometidas. La prevención no puede seguir siendo reactiva. La historia reciente nos ha enseñado que cuando el agua desborda, ya es demasiado tarde para buscar responsables.

