Desde la Asociación de Exportadores, advierten que lluvias y calor atípico amenazan mango, palta y arándano, con pérdidas de hasta 15 % en fresco y riesgo para la próxima floración, en medio de brechas de infraestructura aún sin resolver.
El sector agroindustrial peruano enfrenta un escenario crítico debido a las inclemencias climáticas. Mario Salazar, presidente del Comité de Agroindustrias de la Asociación de Exportadores (ADEX), se presentó en Economía Para Todos por RPP y advirtió que las precipitaciones en el norte y las temperaturas inusuales están poniendo en riesgo tanto la campaña actual como la floración futura de productos importantes como el mango, la palta y el arándano.
Actualmente, la cosecha de mango se encuentra en un momento decisivo en regiones como Piura, Lambayeque y Casma. Las lluvias están afectando directamente la estética del producto, lo que impide su exportación como fruta fresca hacia mercados exigentes como Europa o Estados Unidos.
«La mayor exportación es mango fresco y cuando le cae la lluvia, mancha el mango. Entonces, cuando se va al extranjero, pierde calidad. Mucho de ese mango va hacia la industria (pulpas, congelado), pero lógicamente paga menos precio», explicó Salazar.
Se estima que aún falta cosechar un 20 % de la producción de mango y, si las lluvias persisten, se podría perder entre un 10 % y 15 % de la exportación en fresco. No obstante, el vocero destacó que la capacidad de industrialización desarrollada en los últimos 15 años es una fortaleza que permite procesar la fruta afectada.
La palta, producto donde Perú es el segundo exportador mundial, también sufre las consecuencias del agua excesiva, la cual retrasa el grado de madurez necesario para su envío. Esto impacta directamente en el flujo de caja de los productores al postergar las cosechas previstas para marzo.
Por su parte, el arándano —cuya campaña inicia en abril— podría perder su característica textura si las lluvias son excesivas: «Con la humedad y con la excesiva lluvia podría perder ese crunch, como que se ablanda», señaló el representante de ADEX.
Más allá de las lluvias inmediatas, la preocupación de ADEX se extiende a la próxima campaña. El mango y otros cultivos necesitan un invierno con temperaturas bajas para florecer correctamente hacia finales de año.
Salazar recordó que hace tres años la producción de mango cayó un 70 % debido a un invierno cálido que impidió la floración. «Si sigue el calor y ya no hay lluvia, el efecto posterior va con la floración y los rendimientos en campo», advirtió.

