Exigen justicia:
En medio de escenas de profundo dolor, el cuerpo de la suboficial de la Policía Nacional del Perú, Marleni Rucana, llegó a su tierra natal, el distrito de San Luis, donde familiares, amigos y pobladores la recibieron entre lágrimas, velas encendidas y muestras de solidaridad.
Las calles que la vieron crecer permanecieron en silencio durante su llegada. Decenas de vecinos acompañaron el cortejo fúnebre en medio de un ambiente de consternación que se extendió por todo el pueblo. Muchos de ellos no pudieron contener el llanto ante la pérdida de quien consideran una hija de la localidad.
El dolor no solo envuelve a su familia. La tragedia ha golpeado profundamente a toda la comunidad, que se congregó para acompañar a sus seres queridos en uno de los momentos más difíciles. Bajo una llovizna tenue que cayó durante la jornada, los pobladores permanecieron unidos, brindándose consuelo mutuo.
La suboficial retorna a su tierra envuelta en el clamor de justicia y en la indignación de una población que exige el esclarecimiento total de los hechos y la sanción para los responsables de su muerte.
Durante la vigilia, vecinos recordaron a Marleni como una joven comprometida con su vocación de servicio y con un profundo amor por su familia.
Entre oraciones y muestras de cariño, San Luis despidió a una de sus hijas, prometiendo mantener viva su memoria y continuar exigiendo justicia para que su caso no quede impune.

