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Personal de TGP hacía labores de mantenimiento el día en que se produjo la deflagración, según Osinergmin

Aurelio Ochoa, presidente de Osinergmin, descartó que la rotura en el ducto se haya debido a un «atentado». Además, indicó que la última verificación preventiva que hizo su entidad a los ductos fue en agosto pasado y no se encontró «ninguna anormalidad» en la tubería.

Este domingo se cumple una semana desde la deflagración causada por la rotura del ducto transportador de gas natural, en las instalaciones de la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP), en el distrito de Megantoni, provincia de La Convención, región Cusco; incidente que ha causado una crisis energética a nivel nacional.

Ante esta situación, el Gobierno ha dispuesto una serie de medidas, como el teletrabajo para el sector público en Lima y Callao y la disposición de clases virtuales para colegios, institutos y universidades. Todo ello para la racionalización de gas natural que permita garantizar la continuidad de los servicios básicos.

Pero, ¿qué se sabe de las causas de la rotura del único ducto que abastecía al mercado interno del gas natural de Camisea? RPP conversó sobre este tema con Aurelio Ochoa Alencastre, presidente del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), que si bien señaló que el caso aún está en investigación, sí dio luces respecto a las circunstancias en que se desarrollaron los hechos.

Personal de TGP hizo labores de «mantenimiento» el día que se produjo la deflagración

Ochoa Alencastre explicó que la tubería afectada se ubica «donde está la válvula», pero que, en sí, dicho ducto «está debajo, a tres metros de la superficie», con lo que, según dijo, «se desecha la posibilidad de que haya habido un atentado, [que] ya se ha observado que no hay».

No obstante, indicó que, el día del incidente, personal de la empresa TGP realizó labores de mantenimiento, justo en la zona donde está ubicada la referida válvula.

«Claro, había personal que estaba en pleno proceso de mantenimiento, justo en esa zona exacta donde está la válvula», destacó en Enfoque de los Sábados.

En ese sentido, remarcó que, «en el informe que tiene que presentar» la empresa a Osinergmin, deben consignar las labores exactas que se realizaron en dicha ubicación.

«Justamente, en el informe que va a entregar TGP, es obvio que todo eso tiene que reportar […] Claro que había cuadrillas que estaban precisamente haciendo el mantenimiento preventivo en este caso», reafirmó.

Asimismo, señaló que su institución hizo labores de verificación de los ductos en abril y agosto pasado, y que, en la última evaluación, no se encontró ninguna «anormalidad» en la tubería.

«La última verificación que ha hecho el Osinergmin ha sido en abril y agosto del año pasado, le correspondía la siguiente en abril de este año. En la última oportunidad, en agosto del año pasado, no se encontró ninguna anormalidad en la tubería, se hicieron pruebas y todo eso. Entonces, lógicamente, Osinergmin aprobó esa parte de lo que era el mantenimiento que estaba muy bien», sostuvo.

«Ahora que ha sucedido esto, definitivamente, va a ser una cosa mucho más minuciosa porque se está escarbando para ver todo, cómo se encuentra la tubería. Eso está en este momento todavía en espera hasta que se apague la llama de lo que es el poliducto», agregó.

Ochoa Alencastre también indicó que personal de Osinergmin se encuentra actualmente en las instalaciones de TGP haciendo las indagaciones que corresponden. Además, sostuvo que la empresa aún está dentro del plazo para presentar su informe de lo ocurrido.

«En el caso de los informes respecto a lo que ha ocurrido, todavía están dentro del plazo para que pueda emitir la empresa [acerca de] qué cosa es lo que ocurrió y presentarlo a Osinergmin. Pero, además de ello, el propio Osinergmin tiene que hacer y está haciendo las investigaciones del caso. Tenemos tres ingenieros en el lugar de los hechos, que están, precisamente, tomando toda la data para que puedan evaluarla, luego de lo cual seguramente va a ser necesario también análisis de laboratorio de parte de la tubería, en este caso, análisis metalográficos», explicó.

«Eso viene después, porque en este momento todavía, lamentablemente, la tubería de líquidos, o sea, por donde pasan los líquidos de gas natural -entre ellos propano, butano, que es el famoso GLP, gasolineras naturales, etcétera- de ese ducto todavía hay pequeñas llamas saliendo, o sea, ya no en la dimensión anterior que habíamos visto en la televisión, sino mucho menores. Y anoche ya se apagó definitivamente lo que corresponde a esa llamarada que había en el ducto de gas natural», precisó.

¿Se pudo prever una crisis energética como la que afronta la ciudadanía?

El presidente de Osinergmin consideró que si bien las medidas dispuestas por el Ejecutivo ante la crisis energética «son razonables», también criticó la falta de previsión de una situación como la actual, más aún cuando solo se cuenta con un ducto para transportar gas natural.

«Lo que nos falta a nosotros es siempre la previsión. En este caso, no nos hemos proyectado a los escenarios que podrían ocurrir. Lo habíamos advertido inclusive, hace algunos años, acá en RPP sobre la temática en que era necesario, indispensable en este caso, construir un ducto paralelo de tal manera que permita, en caso de emergencia como la que estamos pasando, traer el gas por otra zona. Eso es lo mínimo que se podría haber hecho y no se ha hecho», sostuvo.

«Por ejemplo, en el caso de Colombia, tienen redes de gasoductos, porque justamente ellos luchaban en esa oportunidad contra las FARC, que les volaban cada semana, cada mes, los gasoductos, los poliductos. Entonces ellos, de esa manera, afrontaron y no cortaron su suministro. En nuestro caso, al parecer, no hemos podido tomar esa lección de nuestro vecino norteño y no hemos construido. Solamente tenemos una vía de evacuación de ese gas natural que hoy día incidió e incide en lo que es el consumo de la energía en el Perú», añadió.

Por su parte, Carlos Puente de la Mata, expresidente de la Asociación de Grifos del Perú, en diálogo con RPP, refirió que la crisis energética no inició con la deflagración, sino que la falta de abastecimiento se veía ya desde diciembre pasado.

«La escasez de gasolina premium no es debido ni al accidente de Camisea ni tampoco a la guerra de Irán. Esta escasez empezó en el mes de diciembre del año pasado. Los importadores de combustible, que son el primer paso de la cadena con las refinerías, ya empezaron a poner cuotas de ventas a las estaciones de servicio a finales de diciembre», relató.

«Enero ha sido todo un mes que hemos tenido cuotas de mercado; en febrero la situación se ha complicado más todavía, no había gasolina premium, empezó a escasear también la gasolina regular. Esta situación, nuestro presidente de la Asociación de Grifos, de una manera acertada y diligente, la comunicó el día 10 de febrero a la autoridad, que es el Ministerio de Energía y Minas, se cursó una carta avisándole de lo que estaba pasando, la preocupación que expresábamos, pero lamentablemente no tuvimos eco y el Gobierno no tuvo realmente ninguna acción inmediata para solucionar eso», apuntó.

Puente indicó también que «los consumidores de GLP y GNV han migrado a la gasolina para poder mover sus vehículos» y que «ese consumo ha aumentado aún más la demanda de los gasoholes y por eso es la escasez».

«Otro factor muy importante -y que es determinante también para la escasez- es que no existe la parte logística para suministrar. Una estación de servicios que tenía un camión que mandaba tres veces al día a la refinería a cargar su combustible, hoy día lo manda a la refinería La Pampilla y en vez de hacer tres viajes, solo puede hacer un viaje. Se demora un día en entrar y hacer una carga. Entonces se va a quedar desabastecido, no va a tener suficiente, no existe logística», puntualizó.