Fiscalizan presencia de golondrinos:
El Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) alertó sobre la presencia de interferencias externas durante las labores de verificación domiciliaria que se ejecutan en la región Áncash, como parte del proceso de actualización del padrón electoral con miras a las Elecciones Regionales y Municipales 2026, programadas para el 4 de octubre.
Estas acciones se desarrollan en 56 distritos a nivel nacional, con la participación de 600 verificadores debidamente identificados, quienes realizan visitas domiciliarias para validar la residencia de los ciudadanos antes del cierre del padrón, previsto para el 7 de abril.
En Áncash, el operativo comprende las provincias de Huari, Bolognesi, Recuay y Ocros, incluyendo distritos como Ponto, San Marcos, Chavín de Huántar, Anra, Canis, Rahuapampa, Cotaparaco, San Pedro y San Cristóbal de Raján.
Durante las intervenciones en el distrito de San Marcos, provincia de Huari, se reportaron situaciones que dificultaron el desarrollo del trabajo técnico. Entre ellas, la presencia de personas que, bajo la denominación de “veedores”, fotografiaron actas oficiales de verificación para difundirlas en redes sociales.
Asimismo, circularon imágenes que sugerían presuntas irregularidades entre verificadores y terceros. Sin embargo, tras la verificación correspondiente, el Reniec precisó que se trataba de consultas informativas realizadas por ciudadanos en la vía pública, descartando cualquier acto indebido.
En el centro poblado de Huaripampa Alta, se denunció el hostigamiento por parte de una autoridad política local, quien intentó condicionar la labor del personal al uso de un padrón municipal paralelo. Ante ello, los verificadores explicaron que dicha información no tiene validez legal, ya que el padrón electoral se elabora exclusivamente con datos del Registro Único de Identificación de las Personas Naturales (RUIPN). Debido a la persistencia de actitudes hostiles, se aplicó el protocolo de repliegue preventivo para salvaguardar la integridad del personal.
Posteriormente, en Huaripampa Baja, se registró el seguimiento de personas externas durante las visitas domiciliarias, lo que generó confrontaciones verbales con pobladores que rechazaron estas acciones.

