Más de medio siglo después de las misiones Apolo, la NASA vuelve a llevar astronautas al entorno de la Luna con Artemis II, una misión clave dentro de su nueva estrategia de exploración espacial. A bordo de la nave Orion, cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— están protagonizando el viaje tripulado más lejano desde 1970 después de un despegue exitoso desde el Centro Espacial Kennedy el pasado 1 de abril.
Aunque Artemis II no incluye un alunizaje, su objetivo es mucho más ambicioso de lo que parece: poner a prueba todos los sistemas que permitirán regresar a la superficie lunar en los próximos años. Desde el lanzamiento, la misión ha cumplido con precisión cada una de sus etapas, hasta el punto de que los controladores han cancelado varias maniobras de corrección de trayectoria al comprobar que la nave seguía el rumbo previsto con exactitud.
Ahora, la misión entra en su fase más crítica: el sobrevuelo lunar. Durante las próximas horas, Orion se acercará a la superficie de la Luna, pasará por su cara oculta —lo que provocará un apagón de comunicaciones de unos 40 minutos— y alcanzará su punto más cercano en una maniobra que no podrá seguirse en directo desde la Tierra. Será entonces cuando Artemis II ponga a prueba, en condiciones reales, todo lo aprendido desde el programa Apolo y siente las bases de las futuras misiones que sí llevarán astronautas de vuelta al suelo lunar.

