Opinión

Del campo de batalla al tablero de ajedrez económico

Por:  Fernando Zambrano Ortiz

Analista  Político

A lo largo de la historia, la guerra ha mutado, adaptándose a los avances tecnológicos y las nuevas realidades geopolíticas. Desde los enfrentamientos cuerpo a cuerpo hasta los ciberataques, la manera en que las naciones se enfrentan ha cambiado radicalmente. Comprender esta evolución es crucial para entender el mundo actual.

En sus albores, la guerra se manifestaba en batallas directas entre ejércitos, donde armas como lanzas y espadas eran las protagonistas. Civilizaciones antiguas, como Egipto y Mesopotamia, desarrollaron tácticas militares que incluían caballería y carros de guerra, mientras que la formación de falanges y legiones marcó un hito en la organización militar.

La invención de la pólvora en el siglo XIV transformó el panorama bélico. Las guerras se volvieron más destructivas y las nuevas tecnologías, como cañones y rifles, revolucionaron el campo de batalla. Este período también fue testigo de la profesionalización de los ejércitos y el surgimiento de los estados-nación, que monopolizaron el uso de la fuerza.

El siglo XX marcó un punto de inflexión con las Guerras Mundiales, donde la tecnología avanzada se combinó con estrategias complejas. La Primera Guerra Mundial introdujo la guerra de trincheras y el uso masivo de artillería, mientras que la Segunda Guerra Mundial trajo innovaciones como los tanques y la aviación militar.

Durante la Guerra Fría, el conflicto se trasladó a un terreno indirecto, donde las potencias nucleares se enfrentaban a través de la ideología y la tecnología. La carrera armamentista y las guerras por poder en regiones como Asia y América Latina fueron características destacadas de este período.

Con la llegada de internet y las tecnologías digitales, la guerra se ha adentrado en formas no convencionales. La ciberguerra se ha convertido en una herramienta clave para debilitar a los adversarios sin recurrir a enfrentamientos armados directos, mediante ataques a infraestructuras críticas, robo de información y campañas de desinformación.

El concepto de Guerra Híbrida combina tácticas convencionales y no convencionales, utilizando tanto fuerzas militares tradicionales como operaciones cibernéticas y psicológicas para alcanzar objetivos estratégicos. Conflictos recientes en Ucrania y Medio Oriente son ejemplos de cómo se emplean tácticas asimétricas para influir en la opinión pública y desestabilizar a los gobiernos.

En la actualidad, las guerras comerciales han surgido como una forma significativa de conflicto entre naciones. Estas guerras implican sanciones económicas, tarifas arancelarias y restricciones comerciales para debilitar a un adversario sin recurrir a la violencia física. Un claro ejemplo es la tensión entre Estados Unidos y China, donde los intereses económicos se han convertido en un campo de batalla estratégico.

Pero, sin duda, un nombre resuena con fuerza en el contexto de las guerras comerciales: Donald Trump. Su ofensiva proteccionista, caracterizada por la imposición de aranceles y la renegociación de acuerdos comerciales, ha desatado una ola de incertidumbre y tensión a nivel global. La determinación de Trump de “defender” los intereses de Estados Unidos ha llevado a confrontaciones con socios comerciales clave, generando un clima de inestabilidad y poniendo en riesgo décadas de integración económica.

Esta estrategia, ha generado preocupación entre inversores, empresas y economistas, quienes advierten sobre los riesgos de un proteccionismo exacerbado. Los aranceles de Trump podrían incrementar los precios para los consumidores, reducir los ingresos de los hogares y afectar el crecimiento económico a largo plazo.

La evolución de la guerra refleja no solo cambios tecnológicos, sino también transformaciones en las relaciones internacionales y dinámicas sociales. La guerra ha pasado de ser un fenómeno exclusivamente bélico a incluir dimensiones cibernéticas y económicas que redefinen cómo los estados interactúan entre sí en el siglo XXI, donde las decisiones de un líder pueden tener un impacto global.