Editorial

Editorial: ::: PISARON EL PALITO :::

El concejo municipal de Macate ha decretado la semana pasada la vacancia de su flamante alcaldesa Erika Pérez Ruiz, acusándola de haber incurrido en causal de nepotismo al haber influenciado en la contratación de un pariente en la propia comuna macatina.

No se trata, en realidad, de un cargo nuevo o desconocido, si la memoria no nos traiciona esta acusación se viene haciendo desde que la mencionada concejal era primera regidora en la gestión del fallecido Juan Zegarra Villanueva, empero, hasta entonces no había prosperado por inconsistente.

Ocurre que un familiar de la mencionada regidora fue contratado en la gestión del ex alcalde Juan Zegarra Villanueva, por lo que es acusada de nepotismo a pesar que un regidor, por las funciones que realiza, no puede tomar parte en la formulación de los contratos de los servidores que tiene la Municipalidad.

Por ello es que la solicitud fue inicialmente desestimada, empero, en la última sesión de concejo se demostró con un certificado domiciliario que el servidor edil contratado vivía en el mismo inmueble en el que la regidora tiene su residencia en esa localidad, por lo que es evidente que sí tuvo conocimiento de la situación laboral de su pariente y no ha sido cierto lo que venía diciendo y sosteniendo en el sentido que jamás tuvo conocimiento que aquel prestara servicios al municipio.

Por este nuevo argumento la mayoría de regidores (cuatro) votaron a favor y solo uno en contra, la alcaldesa ha sido vacada del cargo mediante un acuerdo que es susceptible de ser apelado en los términos de ley, razón por la cual asumimos que deberá ser el Jurado Nacional de Elecciones quien deslinde esta contingencia generada única y exclusivamente en las rivalidades y enconos políticos de quienes forman parte del equipo de regidores con la alcaldesa.

En efecto, esta es una disputa que se arrastra desde los primeros días de la gestión edil de Juan Zegarra, pese a que formaba parte del mismo movimiento con el cual llegaron al cargo, la primera regidora se convirtió en una tenaz fiscalizadora de la gestión municipal, siempre estuvo exigiendo cuentas claras, denunció presuntos malos manejos y demandó al alcalde que se haga presente en la localidad de Macate porque no se le veía en su oficina y, al parecer, ello no generaba inquietudes en los servidores.

Fue entonces que Pérez Ruiz se convirtió en visceral enemiga del alcalde, sus pedidos no tenían mayor acogida en el concejo municipal y las denuncias que presentó eran rápidamente neutralizadas, llegando al extremo de convocar a otras autoridades para que verifiquen la manera como se manipulaban las sesiones de concejo.

Sin embargo, de pronto el ex alcalde Juan Zegarra comenzó a ausentarse de su despacho, pronto se conocería que padecía una grave enfermedad pese a que lo negaba ante la prensa, sin embargo, cuando la salud comienza a fallar inevitablemente los cambios se perciben y ello no fue diferente en Macate.

Las escaramuzas entre el alcalde y sus regidores con la primera regidora terminaron con el repentino y lamentable deceso del burgomaestre y fue entonces que se observó que las diferencias se mantenían, los regidores se negaron a declarar la vacancia del fallecido alcalde pese a que la ley lo dispone así, menos iban a consentir el nombramiento de Erika Pérez como alcaldesa, por ello tuvo que hacerlo directamente el Jurado Nacional de Elecciones, lo que pone en evidencia que su gestión sería azarosa.

Y no había que esperar mucho para demostrarlo, los regidores sacaron de los anaqueles el pedido de vacancia contra la alcaldesa y lo sancionaron alegando como hecho nuevo que aquella debería conocer que su pariente estaba trabajando en la Municipalidad porque registra la misma dirección, lo que es lo mismo decir que vivían bajo un mismo techo.

Empero, ello tampoco es suficiente como para sancionar una vacancia por causal de nepotismo, esto se sanciona y consagra cuando el concejal ejerce influencia o participa directamente en el nombramiento de un pariente hasta los grados de consanguinidad o afinidad que determina la ley.

De allí que la pregunta que se cae de madura es ¿Cómo podría haber influenciado la alcaldesa Erika Pérez Ruiz en el nombramiento o contratación de su familiar cuando era regidora? En realidad no hallamos respuesta valedera.

Mucho menos cuando esa contratación se hace en momentos que la hoy alcaldesa ejercía una tenaz oposición a la gestión de Juan Zegarra Villanueva, se había convertido en una fiscalizadora que no conciliaba con los manejos turbios, de allí que era considerada virtualmente una enemiga de la gestión.

Entonces, la siguiente pregunta que deberíamos hacernos es ¿Era posible que una regidora considerada enemiga de la gestión pudo recomendar o ejercer influencia para que se contrate a un familiar? Eso suena hasta ridículo.

Lo que sí cabe presumir en todo esto es que el familiar de la regidora cayó en la trampa tendida en la gestión del ex alcalde, al aceptar que lo contraten a pesar que era consciente el vínculo que tenía con la regidora, pensando seguramente que no tendría nada de malo, algo así como una trampa que le tendieron los enemigos de la hoy alcaldesa para utilizarla en el momento menos pensado a efectos de sacarla del camino.

Ello es factible a la luz de los hechos, a sabiendas que una regidora que ejerce plena fiscalización y se muestra contraria a la gestión no tendría una sola oportunidad para recomendar a un familiar, menos les entregaría en bandeja su pellejo haciendo esto porque era consciente que estaría en falta.

El hecho que aquella registre la misma dirección en la que reside el familiar contratado por la gestión de Juan Zegarra no significa nada en la calificación de la causal de vacancia, para que se concrete deben existir otros medios probatorios que demuestren que fue ella la que influenció en su ingreso como servidor de la Municipalidad.

Entendemos que esta clase de acuerdos solo deviene de las disputas y rivalidades de la alcaldesa con su cuerpo de regidores, lamentablemente generan desestabilización pero asumimos que el organismo electoral comprenderá que “pisaron el palito” que les colocaron para perjudicarla. Si las cosas siguen así, en Macate habrá muchos problemas, los concejales deben entender que están al servicio del pueblo y no de sus antagonismos o intereses personales. Tienen que cambiar por el bien del distrito.