Editorial

Editorial: ::: EL OTRO REBELDE :::

Esta semana comenzó con una noticia que, pese a que resulta complicada y perniciosa para el futuro de nuestra jurisdicción, ya resultaba necesaria y pertinente, como es la remoción del gerente de la Sub Región Pacífico, Henry Vásquez Sánchez cuya actuación ha pasado poco más que desapercibida en el último año.

Ello porque el contador público accedió al cargo en medio de una inusual expectativa, en momentos en que la Sub Región atravesaba una crisis mucho peor que la que agobiaba a la Región tras la caída de la mafia regional de antaño, con una  Gerente que no trascendía y no hacía absolutamente nada al frente del organismo ejecutor del gobierno regional, como fue la abogada Alicia Barrenechea Berna.

Seguramente por la absoluta inercia de una entidad que recibía la mirada de todos en la medida que era la llamada a gestionar el reinicio de las obras paralizadas en la época de César Álvarez, los chimbotanos esperaban mucho y quizás todo de un profesional como Henry Vásquez, cuya trayectoria era desconocida en el campo político, no se le conocía filiación política y se requería de un técnico que enrumbe la nave.

Sin embargo., en una verdadera “olla de grillos” como es el gobierno regional, en realidad se requiere mucha muñeca y manejo para poder superar los conocidos amarres y argollas que tiene la administración pública, de allí que la gestión de Henry Vásquez trasuntó varios meses en medio del desconcierto y la incertidumbre.

Que se sepa las obras que se recogieron eran aquellas que ya estaban encaminadas, empero, hasta las puertas de su oficina llegaron de manera permanente dirigentes de La Esperanza, comunidades enteras que reclamaban el reinicio de las obras abandonadas en sus pueblos y jamás fueron escuchados, por el contrario, el gerente se entretenía con enfrentamientos internos con servidores y ex servidores que reclamaban la conculcación de derechos que se generaron seguramente en las gestiones anteriores.

Por ello es que no ha sido una sorpresa que el ex gerente ha debido atender una serie de acciones judiciales de índole laboral por parte de trabajadores que alegaron haber sido víctimas de maltratos, hostilizaciones y despidos arbitrarios, demandas que aparentemente debieron tener un asidero justo y legal en la medida que el Poder Judicial evacuaba resoluciones que ordenaba compulsivamente al gerente a reconocer derechos a esos demandante, con el consecuente costo que ello implica.

Sin embargo, aun cuando un fallo judicial no se debate o discute sino es en el mismo foro jurisdiccional, el ex gerente de la Sub Región se negó a acatar las decisiones de la magistratura, hacia caso omiso a las notificaciones y ha generado una serie de contingencias de tipo económico en la medida que los jueces hacían efectivo los apercibimientos que generalmente se trataba de multas que se incrementan progresivamente hasta que llega la amenaza de la denuncia penal por delito de resistencia y desobediencia a la autoridad.

Solo en esta instancia los funcionarios acceden a cumplir los mandatos y lo hacen de mala gana, reincorporan a un servidor pero lo mandan la cochinchina, no le compensan con lo que dejaron de pagarle y le designan emolumentos irrisorios como si el hecho se tratara de una burla antes que el cumplimiento de una mandato judicial.

Por ello es que los medios de comunicación han difundido permanentemente las quejas de estos servidores y ex trabajadores que llegaban con sus resoluciones a la entidad y ellas no obtenían atención alguna como el caso del servidor Marlon Chomba, quien debió esperar muchas diligencias de reincorporación para que se haga efectiva la orden y cuando ello ocurrió lo asignaron a una dependencia que no solo era la suya sino que en aquella ni siquiera le pagaban las mensualidades correspondientes, una suerte de hostilización que la ley también sanciona pero que a los funcionarios parece que no les interesara.

De la misma manera, el ex servidor Raymundo Solórzano expresó su pública protesta porque, en un caso similar, había obtenido una resolución favorable del Poder Judicial pero en la sede regional no acataban su reposición y se encontraba esperando que el Gerente asuma su responsabilidad ante la ley.

Finalmente, Jorge Ayasta Llenque debió llegar a la Sub Región Pacífico con un efectivo de la Policía Nacional para que constate que no le permitían   el ingreso a pesar que tenía en su poder una resolución judicial que ordenaba su reincorporación, vía acción de amparo, medida cautelar que debería ejecutarse aun cuando exista impugnación de por medio.

Estos hechos ponen de manifiesto que la gestión del CPC Henry Vásquez estuvo colmada de acciones vedadas para la ley y la justicia, actuó con el mismo sesgo que aquellos que hacen escarnio de las resoluciones judiciales y aquellos a los que la ley les importas un comino, su desempeño deja mucho que desear y por ello una medida de remoción no sorprende a nadie en este momento.

Por el contrario, ya es tiempo que la Sub Región Pacífico, como órgano ejecutor del Gobierno regional de Áncash en nuestra jurisdicción, asuma el rol que realmente le corresponde, que se ponga a trabajar en la reactivación de este sector, que planifique y ejecute obras que es su verdadera esencia.

Como no puede hacerlo, por falta de capacidad y preparación de sus titulares, lo que debe hacer, por lo menos, es gestionar la ejecución de las obras que se encuentran pendientes, que han quedado paralizadas y que representan un verdadero símbolo a la ignominia y el descarado aprovechamiento de los recursos públicos, un derroche que no tiene antecedente alguno y que se ha hecho a vista y paciencia de las autoridades.

Lamentablemente, los cambios que dispone y ordena el gobernador regional tienen ese mismo sesgo del clientelaje político, ha optado por colocar en la gerencia de la Sub Región a quien fue su vocero y jefe de campaña, a un personaje como Luis Chamorro cuyo único antecedente que se le conoce es cómo “colocador” de personal en las entidades regionales. Aparentemente, el remedio resultará peor que la enfermedad”, de allí que la remoción del ex gerente Henry Vásquez si bien se caía de madura, no sabemos cuan positiva resultará con los nombres de las cuestionadas cartas de la baraja política de Waldo Ríos Salcedo. Esperemos que Dios nos coja confesados.