Editorial

Editorial: ::: UNA NUEVA ETAPA :::

La Fiscalía Nacional de crimen organizado ha entregado la semana pasada su requisitoria escrita a la Sala Penal Nacional, en el caso del crimen del ex consejero regional Ezequiel Nolasco Campos, demandando la pena a imponerse a cada uno de los implicados, comenzando, obviamente, por el ex presidente regional César Álvarez Aguilar, para quien ha solicitado 35 años de cárcel.

En líneas generales el dictamen del representante del Ministerio Público no ha sorprendido a nadie en la medida que ya correspondía en razón que se agota el plazo de la investigación preparatoria, la prolija pesquisa que se ha realizado desde la muerte del ex consejero regional hace tres años atrás a manos de un grupo de sicarios estrechamente vinculados a lo que se conoce como la red criminal de Ancash, ha concluido.

Junto a Álvarez Aguilar el Fiscal ha formulado acusación contra Rubén Moreno Olivo (a) “Goro”, y Christian Cruzate Pereda (a) “Colomboiano” pidiéndoles la misma pena de 35 años de cárcel, mientras que para el ex alcalde Luis Arroyo Rojas y los delincuentes Juan Manuel Garay Obregón (a) “Huachanito”, Johnny Rómulo Saavedra Acosta (a) “Johnny” y Jorge Luis Malca Valencia (a) “Chino Malca” ha solicitado se les imponga 32 años de carcelería.

A todo este primer grupo el Fiscal de crimen organizado, Jorge Chávez Cotrina, ha considerado como los autores materiales e intelectuales del alevoso crimen de Ezequiel Nolasco, mientras que a los demás investigados, entre ex Policías, periodistas, centradores y cómplices que suman en total 29 personas, ha solicitado penas entre 12 años con 8 meses y 10 años con 4 meses por haber coadyuvado a concretar y encubrir las acciones delincuenciales perpetradas por la cúpula.

Pero para formular su prolija acusación el Fiscal Chávez Cotrina no deja de describir la forma como se forma y consolida la organización criminal en Áncash, menciona la manera como César Álvarez accede al poder y como se vincula con quienes los condujeron a bosquejar una mafia que estaba dispuesta a eliminar a sus opositores a través de campañas de demolición moral o por la vía del atentado criminal.

Hemos leído y publicado la extensa acusación del Fiscal y en realidad a los chimbotanos nos lleva a un escenario harto conocido, aquel que se engendró en toda la región para consolidar un régimen de corrupción e impunidad, lo que dice el representante del Ministerio Público es solo parte de la historia negra y siniestra de la vida política de Ancash en aquel período que se inicia el año 2007 y termina con el crimen de Ezeqiueil Nolasco aquel fatídica niche del 14 de marzo del 2014.

El fiscal ha podido reconstruir paso a paso no solo lo que sucedió aquella aciaga noche en Huacho, sino lo que aconteció en el manejo del gobierno regional y para ello ha descrito la forma como fue cobardemente asesinado el entonces vicepresidente regional José Luis Sánchez Milla y como se intentó asesinar a Ezequiel Nolasco en dos oportunidades anteriores, ambas en su domicilio del P.J. Tres de Octubre.

Incluso, considera en los resultados de esta maquinaria del crimen el atentado de la denominada testigo clave Hilda Saldarriaga Bracamonte, más conocida como “La Mamma” y quien fue la que proporcionó las primeras pistas para que la Policía pudiera descubrir a los autores del primer atentado en la vivienda de Ezequiel Nolasco el 21 de Julio del año 2010, apenas 9 días después del asesinato de Sánchez Milla.

Y en mérito a los testimonios de los testigos en reserva y los colaboradores eficaces, el magistrado ha podido reconstruir esta siniestra historia cargada de coimas, amenazas, insultos y atentados contra la vida de los opositores, todo lo cual concluye con el cobarde asesinato de Ezequiel Nolasco, ese que fue revelado “con pelos y señales” por el sicario juvenil Christian Cruzate Pereda, quien describió exactamente los nombres, las horas y las circunstancias de este homicidio selectivo que cambió el rumbo y la historia de Ancash.

Seguramente, que una de las pruebas de excepción en este expediente son las declaraciones primigenias del sicario Christian Cruzate, quien a pesar de sus entonces 19 años de edad se había convertido en un hombre frío y desnaturalizado, despojado de cualquier sentimiento para poder matar a cambio de dinero.

Este jovenzuelo, una vez que fue identificado y capturado por la Policía se vio precisado a revelar como es que una desgraciada circunstancia puso la vida del ex consejero regional a merced de los asesinos, su descanso en un restaurante de la localidad de Huacho mientras retornaba de Lima a Chimbote lo colocó en la mira de los asesinos pues en el mismo lugar se hallaba Jorge Malca Valencia (a) “Chino Malca” que conocía que la cabeza del ex consejero tenía precio y en ese mismo lugar se contactó con el “Goro” y le comunicó que estaba con los sicarios para realizar otro trabajo y podría ejecutar a Nolasco.

De esta miserable manera se concretó el crimen que generó la indignada reacción general no solo de los ancashinos sino de las autoridades judiciales y gubernamentales que, luego de ello, decidieron intervenir el gobierno regional y terminar con este régimen de corrupción e impunidad con la captura de todos sus promotores y responsables.

Quien diría que todo este capítulo aciago de la historia de nuestra región serviría de sustento para que el Fiscal de Crimen organizado pueda construir su Teoría del Caso y sostenga los medios probatorios de su acusación contra los acusados del crimen de Ezequiel Nolasco, sin embargo, ha sido necesario porque de esa manera se puede entender hasta donde pueden llegar las ambiciones y los apetitos políticos de quienes perdieron toda clase de prejuicios para enriquecerse a costa del poder.

Seguramente que en el curso de las próximas semanas se podrá conocer la fecha de las audiencias que siguen, como la de control de acusación y el juicio oral en donde se deslindarán los medios probatorios que sostienen los cargos incriminatorios del Fiscal, lo cierto es que a partir del dictamen acusatorio ingresamos a una nueva etapa en este mega juicio que la justicia tramita contra los promotores de una red criminal que solo pudo caer tras ordenarse el alevoso crimen de Ezequiel Nolasco, quien a gritos demandaba seguridad porque lo iban a matar y nadie lo escuchó.