Editorial

Editorial: ::: MUCHO MÁS QUE LA CÁRCEL :::

La trata de personas, o comercio y tráfico de personas, es la actividad delincuencial en boga que consiste en el comercio ilegal se seres humanos con propósito de esclavitud laboral, mental, reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos o cualquier forma moderna de esclavitud contra la voluntad y el bienestar de las personas.

Esta es una modalidad criminal que se ha puesto en boga en el siglo XXI, se presenta ya en la característica de organizaciones criminales que se lucran con la explotación de las personas, siendo las modalidades más utilizadas la explotación sexual y los trabajos forzados.

Precisamente, la semana pasada la Policía Nacional de Chimbote puso al descubierto a un sujeto que se dedicaba a la explotación sexual de niñas y adolescentes a las cuales introducía al negocio haciendo el cuento del modelaje y las promesas de introducir a las menores al mundo artístico cuando en realidad lo único que hacía era violarlas, extorsionarlas y obligarlas a prostituirse.

Se trata de un locutor radial que también hacía las veces como “promotor artístico” identificado como César Coral López, quien se hacía llamar “Luigi Santana”, el mismo que fue capturado la semana pasada en la habitación en la que domicilia, en la intersección de Aviación y Espinar, tras el seguimiento que le hizo la Unidad de Trata de Personas ante las denuncias que se habían formulado en su contra.

Son tres denuncias que la Policía había acumulado contra este personaje, por ello es que se le hizo el seguimiento respectivo y se decidió allanar su vivienda con intervención del Ministerio Público a efectos de buscar evidencia probatoria en su contra, un operativo que resultó productivo y exitoso.

En efecto, en la habitación de este sujeto se hallaron ropa íntima femenina, prendas de mujer y abundante material pornográfico, es decir, el material suficiente para perpetrar sus fechorías, al margen que maneja los testimonios de las menores que fueron víctimas de sus trapacerías y permitieron iniciar la pesquisa al respecto.

En realidad no es la primera vez que vemos casos de este tipo en el que desalmados individuos se aprovechan de la candorosidad de las adolescentes, de su carencia de discernimiento y de la desmedida ambición de la pubertad de querer ser como los ídolos, ganar plata rápidamente o ser famosos.

Estos delincuentes saben que las adolescentes son presa fácil, más aun cuando las relaciones de familias en estos tiempos están sumamente deterioradas, cuando el diálogo de hijos a padres es ilusorio y por ello la falta de control sobre ellos es más que evidente, basta darse una vuelta por los colegios para comprobarlo.

Por eso estos maleantes recurren a toda clase de maniobras para persuadir a las jovencitas, una de ellas son los promotores artísticos o enganchadores que suelen convencer fácilmente a las jovencitas con las fotografías sugerentes para presentarlas a los supuestos productores de espectáculos cuando en realidad son solo señuelos para luego amenazarlas o extorsionarlas, a cambio les exigen que se acuesten con otras personas y de esa manera las internan en el mundo de la prostitución.

Pero una de las modalidades que está en boga es el uso de la informática a través de las páginas de Facebook, la red social que permite que muchos se comuniquen con desconocidos y se establezcan supuestos lazos de amistad.

El sujeto conocido como “Luigi Santana” utilizaba también este mecanismos a través de cuentas con nombres falsos y ficticios, se presentaba como una adolecente más para entablar un dialogo con su potencial víctima y de esta manera conseguía concertar citas que se convertían en escenarios de violación y en la herramienta de explotación de una niña que por temor y vergüenza no le comunica nada a sus padres y es presa fácil para esta gente rufián que se lucra de esta manera.

Lamentablemente, muchas veces la única manera de poder probar de manera fehaciente la responsabilidad de estos maleantes es por intermedio de la celada en la cual se les puede sorprender en el mismo momento que presionan a sus víctimas, cuando las obligan a someterse a ese tráfico sexual que solo les deja pingües ganancias sin tener en cuenta la salud psicológica de las menores de edad.

Por ello será siempre importante la intervención de los padres de familia como medio único y definitivo para impedir que los menores puedan caer en las redes de esta gente mafiosa, son los progenitores los que no solo deben darle la confianza necesaria a sus hijos para que les informen sobre cualquier amenaza o hecho dudoso que se le presente, sino para que aquellos tengan la suficiente capacidad como para rechazar por cuenta propia cualquier pretensión de un desconocido.

Si bien es cierto las redes sociales tuvieron un efecto revolucionario en el mundo de las comunicaciones y resultan una herramienta valiosísima para que todos estemos en contacto con lo que sucede en el mundo exterior en tiempo real, también representan un serio riesgo porque el lumpen sabe cómo utilizarla para tender cercos a menores de edad que no han definido aun un modelo de conducta y están huérfanos de un control y una adecuada orientación en cada uno de sus hogares.

Paralelamente a esta intervención en casa, se hace necesario que la Policía Nacional., por intermedio de su departamento de Trata de Personas, se adelante al accionar de estos maleantes y haga uso de la misma tecnología para rastrearlos y ubicarlos, para el seguimiento correspondiente y para ubicar las pistas que los puedan llevar a recopilar las evidencias suficientes como para sustentar una grave acusación.

El sujeto conocido como Luigi Santana ya se encuentra a buen recaudo, seguramente la Fiscalía agotará todos los apremios legales para demostrar que se trata de un sujeto que forma parte de una organización dedicada a la captación de adolescentes con fines de explotación sexual, un delito sumamente grave y de connotaciones internacionales que ahora la ley persigue con suma drasticidad. Será oportuno que las autoridades judiciales sustancien adecuadamente los cargos, y, finalmente puedan sancionarlos como corresponde, pues estos sujetos y estos delitos merecen mucho más que la cárcel.