Editorial

LAMENTABLE FINAL

Cuando la redacción de nuestro medio de comunicación concluía su jornada de trabajo el pasado domingo 29 de octubre, una noticia sobre el cierre de edición sorprendía a quienes estaban a cargo de la misma, pues se daba cuenta del hallazgo de un cadáver que correspondía nada menos que a un Juez de la Corte Superior del Santa.

Se trataba del juez titular laboral José Luis Guerra Lu, quien fue hallado en el interior de una habitación de un Hostal de la tercera cuadra del jirón Alfonso Ugarte, se hallaba desnudo y sin que presente signos de violencia.

De acuerdo a la versión proporcionada por los administradores del Hostal, el magistrado llegó a las 6.00 de la mañana de ese día domingo acompañado de una fémina, solicitó los servicios de la habitación 201 y permaneció en ella más allá de las horas que había contratado, por lo que fueron a buscarlo.

El personal del centro de hospedaje adujo que no vio salir a nadie, sin embargo, cuando por la tarde ingresaron con otra llave a la habitación no hallaron a la mujer, empero, el cuerpo del hombre se hallaba sobre el piso, totalmente desnudo, mientras que la cama se encontraba tendida como si ni siquiera la hubieran ocupado.

Inicialmente la Policía desconocía de quien se trataba en la medida que no se hallaron los documentos personales del magistrado, razón por la cual se debió recurrir a las huellas dactilares para identificar al cadáver y fue por ello que recién en horas de la noche se pudo conocer que se trataba de un Juez.

Lo extraño es que el magistrado haya llegado a un centro de hospedaje de baja categoría y se halla alojado sin dejar constancia de su identidad como tampoco de quien lo acompañaba, una infracción por la que debe responder el personal del centro de hospedaje porque existe una obligación de registrar a todos los pasajeros sin excepción alguna, precisamente, para evitar situaciones como ésta.

Lo cierto es que hasta el momento la Policía no ha podido identificar quienes son las personas que vieron por última vez con vida al magistrado, quienes pudieron haber estado departiendo con él la noche anterior y, menos aún la identidad de la misteriosa mujer que lo acompañó y que estuvo en la habitación del centro de hospedaje hasta que el Juez dejó de existir, como lo apuntan todos los indicios.

Ahora bien, el juez José Guerra Lu era un hombre de 50 años, relativamente joven y sin enfermedades que justifiquen una muerte repentina como la que tuvo, por ello se estima que la mujer que llegó junto a él era una dama de compañía, una mujer que se dedica a oficio mas antiguo el mundo y una de aquellas que trabaja en complicidad con taxistas para “pepear” a los parroquianos con el único objetivo de quedarse con todo su dinero y pertenencias.

De allí que las primeras sospechas recaen sobre la modalidad de ciertas mujerzuelas de agregar alguna medicina a la bebida de los acompañantes para que estos queden sumidos en un profundo sueño y les roben todas sus pertenencias. Esta modalidad del “pepeo” está en boga y no sería la primera vez que las promotoras de esta actividad delincuencial se excedan en las dosis y encuentren organismos debilitados de los parroquianos a tal extremo que los llevan repentinamente a la muerte.

Seguramente que nadie podrá comprender las razones por la que un juez de la república aparece en un hotel de baja categoría un domingo por la mañana, aparentemente, luego de algún festejo de fin de semana y en compañía de una desconocida.

Justamente, la clave en todo este penoso capítulo que ha terminado con la vida de un magistrado, es la mujer que lo acompañaba, no solo porque es testigo de excepción de los hechos sino porque resulta ser la primera sospechosa de esta muerte si es que ha sido la secuela de la aplicación subrepticia de algún medicamento a la bebida del magistrado.

Lo lamentable es que la Policía acudió inmediatamente al Hostal y reclamó la entrega de todos los vídeos con las imágenes de las cámaras de seguridad interna de dicho establecimiento, sin embargo, como haría de sospecharse, recibió como respuesta que ellos no cuentan con cámaras de seguridad dentro de este hotel.

Esta respuesta pinta de cuerpo entero la manera como se desempeñan estos establecimientos relativamente pequeños y con todas las facilidades para que las parejas tengan intimidad, ese es el verdadero giro de estos negocios de allí que difícilmente se podrá obtener alguna pista a partir de sus registros e instalaciones.

De allí que la policía ha debido recurrir al propietario de un establecimiento que se ubica a media cuadra del hostal y pudo obtener las únicas imágenes que fueron grabadas por esas cámaras de seguridad y en el que, efectivamente, se aprecia la llegada del fallecido Juez junto a una fémina que, por la distancia, no se puede distinguir totalmente como para poder identificarla.

Menudo encargo que tiene la autoridad policial para poder esclarecer estos hechos, todo indica que el magistrado ingirió alguna bebida que la mujer le dejó con una pastilla para sumirlo en profundo sueño, sin imaginar que en ese momento su cuerpo no tenía la defensas suficientes como para tolerar los efectos de esta maniobra delincuencial.

Triste final para un profesional que en su trayectoria había conseguido llegar a los niveles institucionales con el que muchos abogados sueñan, es decir convertirse en magistrados y administrar justicia, escalar posiciones y llegar a ser nombrado Vocal provisional, sin embargo, no cuidó su investidura como corresponde y fue a caer en manos de gente que no tiene reparos en robarle a cualquier precio.

De allí que habrá que esperar para que se cumpla los deseos de la familia del magistrado, del Presidente de la Corte del Santa y de los abogados en general quienes han demandado que se haga justicia, que se afiancen las investigaciones para dar con la misteriosa mujer que lo habría “pepeado” y se le imponga penas severas que los lleven inevitablemente a la cárcel.

Esto es imperativo y se requiere que agentes expertos en criminalística que puedan evaluar las pruebas e indicios que se dejan en la escena del crimen como para poder recrearla y de esta manera dilucidar responsabilidades. Lo único cierto es que el Juez titular José Luis Guerra Lu tuvo un lamentable final, de aquellos que nadie imagina para un magistrado con toda la investidura que arrastra. Una verdadera pena.