Editorial

Editorial: ::: UN PUENTE COLAPSADO :::

Es inevitable que los alcaldes de turno deben asumir el activo y el pasivo que dejan sus antecesores, especialmente estos últimos que responden a la mediocridad e incapacidad que pusieron de manifestó las ex autoridades y los funcionarios que los acompañaron en su gestión.

En tal sentido, el alcalde de nuevo Chimbote Domingo Caldas Egusquiza sigue cargando con la pesada mochila que le dejaron y a ella debe sumar un nuevo caso que ha sido revelado la semana pasada por los pobladores del P.J. Villa María.

Nos estamos refiriendo al puente peatonal “Marcia Soledad Valdivia Pelaiza”, el mismo que se ubica frente al centro educativo “Cesar Vallejo”, y que no solo ha sido abandonado por las autoridades que no le dieron mantenimiento alguno, sino que no es utilizado por los pobladores para no exponerse a un asalto y que a la fecha se encuentra totalmente deteriorado por el transcurso del tiempo.

Sin embargo, este puente tiene apenas 7 años y medio de existencia, fue inaugurado por el ex alcalde Juan Gasco Barreto en diciembre del 2011 y desde entonces su uso ha sido bastante limitado, inclusive, después de los primeros meses que se convirtió en la moda del momento, dejó de ser utilizado en la medida que observaba sus primeros deterioros.

La falla del ascensor desanimó a muchos a utilizarlo, quizás su implementación deficiente acostumbró a muchos y por ello dejaron de usarlo, sin embargo, se colocó allí para facilitar el paso de los discapacitados, pero terminó siendo utilizado por todos hasta que ocurrió lo inevitable, se malogró de manera prematura.

Hace algunos meses en nuestro medio de comunicación se advirtió que este puente peatonal se había convertido en centro de operaciones de la delincuencia y los vecinos pedían se haga algo al respecto, y, ahora se añade otro serio problema por el cual los dirigentes vecinales demandan su definitiva clausura.

En efecto, en los últimos días se ha observado la caída de los techos de este Puente Peatonal, fueron pedazos de fragmentos del techo que se precipitaron a pocos metros de la Institución Educativa “Cesar Vallejo” en Primero de Mayo, temiéndose por la integridad de los escolares que caminan muy cerca de este lugar a la entrada y salida del plantel.

Asimismo, se ha observado que las mallas de metal que protegen las barandas de seguridad se encuentran rotas poniendo en peligro a las pocas personas que pasan por esta infraestructura que está abandonada, por lo que el secretario general de “Villa María”, Cesar Bardales Chávez, demandó a las autoridades sureñas que evalúen su clausura.

Esto no puede dejar de llamar la atención en la medida que este puente peatonal fue construido atendiendo a un clamor de los pobladores y tras una campaña de este medio de comunicación que recogió las inquietudes de los vecinos.

Y es que en este lugar, frente al Colegio “César Vallejo”, se registraban constantes accidentes de tránsito con secuela de muerte, precisamente, el nombre que lleva el puente, María Soledad Valdivia Pelaiza, es el de una docente del Colegio “Cesar Vallejo” que murió bajo las llantas de un automóvil que la atropelló cuando salía al promediar las primeras horas de la noche, tras una jornada diaria en el plantel.

De allí que no llegamos a entender cómo es que de ser un clamor de los vecinos pasó a convertirse en un elefante blanco porque muy pocos lo utilizaban, primero, por falta de interés y, luego, por haber sido invadido por la delincuencia.

Lo cierto es que se invirtieron mas de 3 millones de soles, la obra la inició el ex alcalde Valentín Fernández Bazán tras su segundo gobierno municipal y fue concluida en el primer año de gestión de Juan Gasco Barreto, tiene 8 años y en todo ese lapso nadie le puso la mano, no solo lo dejaron a expensas de la delincuencia sino que se ha ido deteriorando poco a poco, a tal extremo que ahora los vecinos señalan que es un verdadero peligro.

El solo hecho que esta infraestructura presente las mallas de protección y seguridad rotas, lo que expone a que cualquiera se pueda caer desde lo alto del puente, nos da una idea de la indiferencia para las propias autoridades en la suerte de este Puente Peatonal.

De allí que es el alcalde Domingo Caldas y sus funcionarios del área competente, como el gerente de transportes de la comuna distrital, los que deben tomar alguna decisión al respecto, no es dable que una inversión de más de tres millones de soles se vaya al agua, pero menos aun lo es que se exponga la vida de las personas al observarse un avanzado deterioro de sus instalaciones.

Lamentablemente, los funcionarios no han tomado importancia a las primeras quejas de los vecinos que hace tres meses alertaron del abandono de este puente peatonal y de la presencia de delincuentes que estaban asaltando a todo aquel que se atrevía a pasar de un punto a otro.

No se pudo conocer que la Municipalidad, que es la dueña de estas instalaciones, haya adoptado alguna medida al respecto y seguramente no lo hicieron porque desde entonces se han sumado los problemas debido a la caída de los fragmentos de su estructura con el peligro que ello representa.

Hay que tener en cuenta que este no es un problema aislado, lamentablemente, su abandono responde a la idiosincrasia y la falta de educación de las personas, aquellos que no han recibido desde pequeños las lecciones para respetar las normas de seguridad vial y una de ellas es el uso obligatorio de los puentes peatonales para evitar el peligro.

Esta mala costumbre se afianza en todo el país, hemos visto los informes de la televisión limeña cuando capta a las personas cruzando amplias avenidas cuando tienen a solo unos metros el puente peatonal, todo lo cual suma a esta problemática del abandono de las estructuras de los puentes.

Sin embargo, el Puente de Villa María no debería correr esta suerte, se encuentra sobre la panamericana norte, por lo tanto debe ser de uso obligatorio. El alcalde Caldas debe anotar este caso en su agenda y convocar a sus gerentes y funcionarios de línea para que se tome una decisión al respecto, los pobladores de Villa María piden su clausura, nosotros creemos que debe ser sometido a un mantenimiento general y un posterior monitoreo no solo para custodiar sus instalaciones sino para obligar a las personas a utilizarlo como corresponde, inclusive con la probabilidad de colocar un enrejado. Si no se puede a las buenas, tendrá que ser a la fuerza.