Editorial

Editorial: ::: MEDIDA INCONGRUENTE :::

Los miembros de una familia del A.H. San Diego, en el distrito de Nuevo Chimbote, atravesaron los peores momentos de su vida y vieron de cerca a la muerte luego que tres sujetos arremetieron a disparos contra su vivienda, aparentemente, apuntalados por el odio de una mujer.

Los hechos se registraron el pasado miércoles 14 al promediar la 1:20 de la tarde cuando la agraviada Alicia Melón Ventura y su hija se encontraban en el interior de su casa en la manzana A del asentamiento humano San Diego en el distrito de Nuevo Chimbote.

En ese momento varios disparos que impactaron en el frontis de su vivienda, que hicieron estallar algunos vidrios de las ventanas, las asustaron, buscando la manera de esconderse para evitar ser alcanzadas por las balas.

La agraviada salió de su domicilio y alcanzó a ver a los tres sujetos que corrían tras disparar contra su vivienda, identificándolos porque se encontraban acompañados por Marlene Aniceto Castrejón, por lo que se dirigió de inmediato a sentar la denuncia ante la Comisaria de Buenos Aires.

El procedimiento policial inmediato que obliga a los agentes a recorrer la zona de asalto con el agraviado para tratar de identificar a los delincuentes, dio resultados en la medida que tan solo en un par de horas pudieron detener a Jorge Luis Aguilar Aniceto (26), Carlos Hamilton Zacarías Castillo (49), Marlene Aniceto Castrejón (42) y Jordán Pucutay Vidal (18), quienes fueron llevados a los calabozos.

Tras esta captura se pudo conocer que el móvil de este ataque se encuentra en la venganza de una vecina de la zona que buscaba la manera de agredir a la familia de Alicia Melón a raíz de un incidente surgido meses atrás en el frontis de una discoteca.

Aparentemente, las dos hijas de la agraviada defendieron a un familiar que era golpeado por un grupo de personas donde se encontraba Marleny Aniceto Castrejón, un hecho que debería ir más allá de ese enfrentamiento, sin embargo, desde esa fecha comenzaron con los insultos, hostigamientos y peleas, hecho que dice haber denunciado en la comisaría de Buenos Aires, sin suerte alguna.

Lo sorprendente es que ahora que los agresores han llegado al extremo de exponer sus vidas al disparar contra la vivienda, se han sorprendido por el hecho que la fiscalía dispuso la liberación de los detenidos, más aun cuando uno de los intervenidos tenía el arma de fuego con la cual los atacaron.

Lamentablemente, luego de esta infausta decisión del Ministerio Público los agresores han reiterado su accionar belicoso y amenazante, manteniendo a la familia de la agraviada en una absoluta incertidumbre y atemorizados por que en cualquier momento pueden ser víctimas nuevamente del accionar de esta gente.

En realidad no solo la agraviada debería estar preocupada por la forma como se maneja el Ministerio Público frente a los hechos delictivos que se denuncian, pues en este caso se encuentran ante un caso que se ha registrado virtualmente en flagrancia, pues los sujetos que dispararon contra la vivienda fueron capturados apenas unos minutos después del incidente y con las evidencias del ataque.

Habría que descifrar que significa la gravedad de un hecho como consecuencia del uso de armas para la Fiscalía, pues si deja en libertad a maleantes que han atacado una vivienda con el evidente riesgo de haber asesinado a alguien, entonces habría que preguntarse ¿Qué tendría que suceder para que un fiscal actúe honestamente contra los promotores de un grave delito? ¿Es acaso que habría de registrarse una víctima para que se solicite una medida de prisión?

Por lo menos esta es la impresión que deja el accionar del Ministerio Público cuyas consecuencias se advirtieron casi de inmediato con el retorno de los agresivos sujetos a la vivienda de los agraviados para amenazarlos y atemorizarlos.

Un ataque armado jamás puede ser un delito leve, por el contrario, es un hecho calificado que representa un atentado contra la vida de las personas y debe merecer un tratamiento contundente de la autoridad pues una medida incongruente como la que se ha dictado solo expone al peligro a los afectados.

INSÓLITO MISTERIO

Hace dos semanas un fuerte remezón y una suerte de estallido sorprendió a los vecinos de Chimbote y especialmente de Nuevo Chimbote, quienes pensaron que se habría producido una gran explosión aun cuando otros consideraban que se había registrado un movimiento sísmico repentino.

De inmediato se trató de averiguar las razones de este fuerte rugido y, a diferencia de otras ocasiones en que un hecho de estas características es de inmediato conocimiento de las autoridades, en esta ocasión nadie conocía de origen de este fuerte ruido, inclusive, la Policía, la compañía de bomberos o la oficina de defensa civil desconocían las causas del remezón.

Ello dio lugar a que, en las redes sociales se especule con las causas de este incidente y se haga mención a una fuerte explosión de las líneas de gas que se vienen colocando, lo que fue descartado un día después por las autoridades que no recibieron llamada de emergencia alguna, inclusive, el Instituto Geofísico que suele registrar y medir los movimientos terráqueos no dio cuenta de sismo alguno.

Después de las muchas averiguaciones que se hicieron finalmente se llegó al mismo punto, es decir, nadie sabe nada absolutamente de una posible explosión, estallido o remezón, aparentemente se trata de un fuerte ruido generado en el subsuelo y que no dio lugar a un accidente de características menores o mayores.

Hay un insólito misterio detrás de este ruido que fue perceptible en todo el distrito de Nuevo Chimbote y en el mismo centro de Chimbote, un ruido que no puede pasar inadvertido y que no se puede generar de la nada. Algo lo provocó pero, misteriosamente, nadie sabe que cosa fue. Al parecer, nos quedaremos siempre con esta duda.