Editorial

Editorial: ::: PRIMERO ES LA VIDA :::

Acompañado de técnicos que se encargarán de evaluar las condiciones del lugar y determinar lo que resulte más apropiado para la zona, el alcalde provincial Roberto Briceño Franco anunció la instalación de semáforos entre las cuadras 40 y 41 de la avenida Pardo, que hoy se conoce como la “esquina de la muerte”.

Frente a una de las sedes de la ULADECH y a solo unos metros del estadio centenario, el alcalde y funcionarios ediles realizaron una verificación acompañados del docente del Instituto “Carlos Salazar Romero” Edwin Alegre Díaz, quien es un especialista que está encargado de la unidad operativa que maneja proyectos de semaforización.

Ello obedece a la decisión que ha tomado la Municipalidad Provincial para suscribir un convenio con el mencionado instituto Superior para que se haga cargo del mantenimiento, instalación y ubicación de nuevos semáforos en la ciudad, en un esfuerzo conjunto por ordenar la ciudad.

Todo ello ocurre en medio de una pésima racha de accidentes registrados en ese lugar, por exceso de velocidad, por poca iluminación y por muchos factores que han convertido esa calle en una sumamente peligrosa para los vecinos del P. J. San Juan.

En realidad la avenida Pardo en su integridad es una vía peligrosa en la medida que es de alto tráfico y por la poca prudencia de los choferes en la medida que se trata de una doble vía ancha que implica a los transeúntes el traslado por varios minutos para poder cruzar, lo que lleva a muchos a tener que sortear a los vehículos.

Precisamente, las muertes no se han registrado únicamente en la llamada “esquina de la muerte”, por el contrario, muchas personas han perdido la vida en muchas otras cuadras, lo que en determinado momento llevó, por ejemplo, a que los mismos vecinos de esa arteria demandaran a la ex alcaldesa Victoria Espinoza a que se coloquen semáforos, una situación muy similar a la que ahora se enfrenta en la cuadra 40 y 41.

Y es que la zona se presta para ello, luego de un último rompemuelles a la altura del taller Municipal, no existe posibilidad que los choferes reduzcan la velocidad, por el contrario, la incrementan en la medida que el siguiente semáforo está ubicado en la calle Los Pescadores, luego del estadio Centenario.

Por ello es que se hace indispensable que, a la luz de la seguidilla de accidentes registrados en esa intersección, se coloque un semáforo en ese lugar, que se tomen medidas para obligar a los choferes a reducir la posibilidad y eliminar o reducir la eventualidad de un accidente de tránsito.

Ocurre que esta decisión se adopta luego que los deudos de una de las victimas protestaran de manera airada en el marco de una sesión de concejo y el alcalde se vio precisado a ordenar que se retire en la medida que las formas y el vocabulario utilizado no era el más apropiado.

Sin embargo, pese a ello y las protestas derivadas hasta de ese incidente, el burgomaestre no ha abandonado la idea de implementar un proyecto de semaforización en la zona y para ello ha recogido el convenio que ha propuesto el instituto Superior Carlos Salazar Romero que cuenta con técnicos capacitados para poder sostener un trabajo de este calibre, más aun cuando se trata de una entidad chimbotana.

No es la primera vez que el Instituto Salazar Romero expone sus intenciones de asumir este trabajo en la medida que no solo redundaría en favor de la comunidad al contar con un sistema de semaforización más eficiente y activo, sino que allí mismo capacitará a sus estudiantes que requieren estar en contacto con los equipos para ampliar el espectro teórico que obtiene en las aulas.

De allí que llamó poderosamente la atención que en la anterior gestión no se haya suscrito el convenio, asumimos que ello obedeció a los serios problemas judiciales que arrastraron sus titulares, empero, es necesario ajustar los términos de un buen acuerdo que permita a la ciudad contar con un mejor sistema de semaforización,

Los expertos se encargarán de proponer lo que resulte más beneficioso para los vecinos y transeúntes de la cuadra 41 de la avenida Pardo, es lo mejor en la medida que antes que cualquier vicisitud, primero está la vida de las personas, las autoridades tienen la obligación de protegerla y es oportuno que se haya tomado una decisión de este calibre.

PASTOR ENDEMONIADO

Una familia evangélica vivió sus peores momentos hace unos años atrás cuando la menor de solo 11 años comenzó a experimentar un repentino cambio de conducta y se aislaba de su entorno social, de ser una niña extrovertida, jovial, alegre que jugaba con sus amiguitas del barrio, se convirtió en una menor solitaria, triste y extraviada.

Algo le había sucedido y fue su madre, con la confianza que genera el vinculo maternal, quien descubrió que por tratar de dejar a su hija en manos de un guía espiritual que sepa hacerle cultivar los valores en la iglesia, había desgraciado su futuro.

Y es que la menor, ya de 13 años, le confesó que el pastor de la Iglesia Evangélica a la cual la llevó había abusado de ella, una tarde la sacó a pasear en bicicleta y la llevó a un paraje desolado en donde dio rienda suelta a sus bajos instintos.

La mantuvo amenazada y por ello la niña no le había confesado la verdad a su madre, prefirió sumirse en sus penas interiores antes que exponer a su familia a las amenazas del sujeto que fungía de un buen hombre.

El pastor ha sido identificado como Eligio Jara Díaz, como suele suceder en estos casos, se fugó a sabiendas que sería denunciado y por ello, en su ausencia, la justicia lo ha investigado hasta que la semana pasada lo ha condenado a 35 años de cárcel la máxima pena para estos casos de ultraje a menores de 11 años de edad.

Ahora se encuentra prófugo de la justicia, sin embargo, será pertinente que lo incluyan en la lista de los delincuentes más buscados del país y se fije una recompensa por su cabeza. No hay que permitir que se burle de la justicia y de la honra de las niñas bajo el ropaje de falsos pastores que difunden una palabra mentirosa. Esperemos que pronto lo capturen y pague por su oprobio.