Editorial

Editorial: ::: INACEPTABLE COARTADA :::

Cuando al promediar el mediodía del pasado viernes, las autoridades llegaron hasta la orilla de la playa aledaña al terminal portuario atendiendo el llamado de los pescadores, encontraron el cuerpo de una joven mujer que flotaba y era arrastrado por la corriente.

Como es natural, se pensaba que la joven se habría ahogado, empero, por la vestimenta que llevaba y las huellas en el cuerpo, no hacia presumir que se trate del fatal desenlace de una bañista, más aun cuando el clima frígido mantiene las playas virtualmente vacías en estos meses.

Ello confirmaría poco después que se trataba de un presunto feminicidio, pues los familiares de la joven fallecida, Cindy Rosas Cisneros, habían denunciado un días antes su desaparición, pues desde el día miércoles que salió de su domicilio no había retornado.

La joven era una trabajadora de la empresa de telefonía Entel y, justamente, con una de las personas con las que se le haba visto por última vez fue con el supervisor de la mentada empresa, Juan Carlos Ponce Esquivel, con quien se decía que mantenía no solo relación laboral son también sentimental.

Lo cierto es que, al margen de cualquier especulación, el supervisor Juan Carlos Ponce Esquivel, fue el último que fue visto acompañando a la occisa, por ello la Policía no vacilo en intervenirlo y ponerlo a disposición del Ministerio Público en donde se habría de conocer un increíble relato que solo ha llevado a mas suspicacias y someterlo a una detención  preliminar que confluirá este fin de semana.

El relato del sospechoso, que solo ha generado airadas e indignadas reacciones de todos los sectores, sostenía que el pasado miércoles 24 salió con la fallecida joven hacia el balneario de Besique, en donde habrían estado ingiriendo licor hasta altas horas de la tarde en que retornaron, pero lo hicieron por las orillas de las playas adyacentes, haciendo alarde del poderío de su camioneta.

Agregó que en este trayecto el vehículo se atolló en la playa aledaña a la desembocadura del río Lacramarca, en donde habría dejado a la mujer para a acudir en busca de ayuda, sin embargo, tras retornar no la encontró, por lo que concluye que se habría ahogado.

Sin embargo, la Policía ni la Fiscalía se tragaron el cuento pues la coartada del funcionario no es coherente, no responde a una real circunstancia fatídica o lamentable, por el contrario, existen muchas cosas oscuras que se deben deslindar.

Para la policía no resultaba nada veraz que el sospechoso haya llevado a su presunta pareja a la orilla de la paya por donde desemboca el río lacramarca, solo para conversar y departir, supuestamente para tomar bebidas alcohólicas, no solo porque se trata de un lugar alejado y peligroso pues esa zona es pantanosa y varias personas han fallecido en este lugar.

Pero donde este pretexto del sospechoso encuentra una absoluta incoherencia es en el lugar en donde dice que supuestamente se ahogó su acompañante, pues de haber sido así el cuerpo no pudo aparecer flotando en la zona del Terminal Portuario apenas 24 horas después, eso es literalmente imposible.

Cualquiera con conocimientos generales de la vida en el mar sabe que el cuerpo de un ahogado es devuelto por el mar entre siete y diez días después que haya desaparecido, cuando después de hundirse en el mar sus pulmones se llenan de agua y se hincha de tal manera que puede parecerse a un globo, al margen que es varado con una serie de huellas por la descomposición.

¿Cómo pretende hacerle creer a la policía este funcionario de Entel que su acompañante se habría ahogado y un día después aparece al otro extremo de la ciudad?

Además de ello se ha descubierto que el mismo sospechoso y otros cómplices habrían atollado otra camioneta de la Playa El Dorado, existiendo la probabilidad que esto no sea mas que una inaceptable coartada que trataría de encubrir un feminicidio. Esperemos que la Fiscalía y la Policía desenmascaren a los culpables de esta cruel muerte.alt