Editorial

LO QUE CUESTA LAVAR ACTIVOS

Almenos, un golpe a la corrupción:

No le faltó razón a quien acuñó aquella famosa frase según la cual algunas veces la lavada cuesta más que la camisa. Es posible que en este preciso momento  el significado de estas palabras lo esté viviendo en carne propia  el ex dirigente del  gremio de construcción civil Víctor López Padilla quien, como se recuerda, gracias a ese cargo se convirtió en brazo derecho y uno de los principales aliados del ex presidente regional César Álvarez Aguilar. Pues tras un proceso  penal que se ha prolongado por casi una década, el ex dirigente de construcción civil acaba de ser sentenciado a 16 años y 8 meses de prisión por el delito de lavado de activos.

Por más  polvo que ha levantado, lo cierto es que López Padilla no ha podido sustentar ante la justicia la procedencia legal del dinero que le permitió construir en tiempo record una moderna vivienda de tres plantas ubicada en la II Etapa del A.H. San Luis de Nuevo Chimbote, valorizada según el peritaje fiscal en más de un cuarto de millón de soles. Cierto, el crimen no paga.

Como se recuerda, durante la gestión de César  Álvarez Aguilar fue Víctor López Padilla quien asumió la tarea de dirigir la comparsa de “chalecos” que acompañaba a todos lados al entonces todopoderoso presidente regional.  También era él quien se encargaba de organizar las portátiles que no solamente aplaudían y daban vivas al presidente regional sino también lanzaban toda clase de insultos y amenazas a los jueces y fiscales que se atrevían a investigarlo.

Fue asimismo Víctor López Padilla quien tuvo la responsabilidad de organizar y encabezar las manifestaciones que más de las veces bloqueaban la carretera Panamericana para exigir al gobierno central ampliaciones presupuestales a favor de la gestión de Álvarez Aguilar. Gracias a la intermediación de López Padilla, cuya palabra era ley,  los participantes asistían a estas manifestaciones a bordo de camionetas del proyecto especial Chinecas y otras dependencias del gobierno regional, incentivados por la entrega de polos, gorras y refrigerio

En su condición de cercano colaborador del presidente regional, López Padilla realizaba este trabajo con el apoyo de la propia Policía Nacional. Era la época en la que nadie se atrevía a negarle nada.  Fue por esos años cuando el ex dirigente de construcción civil levantó de un día para otro su moderna y costosa vivienda. No en vano ya se había convertido en empresario y contratista del gobierno regional. Como se puede ver, una mano lava la otra y las dos juntas lavan la cara.

Pero éste no es más que uno de los tantos casos de corrupción y lavado de activos que han proliferado  a todo lo largo de la gestión de César Álvarez Aguilar. En manos del Ministerio Público hay por lo menos cincuenta casos más que están a la espera de ser debidamente investigados y denunciados.

Muchos de estos casos tienen que ver con la oscura adquisición de canales de televisión y estaciones de radio por parte de gente allegada a la gestión de Álvarez y, del mismo modo, con empresas y consorcios que cambiaban de razón social y representante legal cada vez que el gobierno regional convocaba la licitación de una obra o servicio.

Si el ministerio público y el poder judicial así se lo propusieran, la sentencia recaída sobre Víctor López Padilla, la misma que también alcanza a una de sus hijas, bien podría ser el comienzo del desmembramiento de la red de corrupción que todavía enturbia las aguas del gobierno regional de Ancash. Eso es algo que todos esperamos que suceda lo más pronto posible, antes que la lavada resulte costando más que la camisa.