Editorial

LA LAVADA CUESTA MÁS QUE LA CAMISA

ULADECH:

Tras el anuncio de la SUNEDU de dar por aceptada la vigencia de una nueva oportunidad para que la ULADECH obtenga su ansiado licenciamiento, todos dábamos por descontado que los problemas de esta casa de estudios superiores estaban por llegar a un final feliz, pero todo indica que estuvimos muy equivocados.

La semana pasada la SUNEDU nos arrojó un baldazo de agua fría al dar a conocer la imposición de una multa contra la ULADECH que asciende a la cuantiosa suma de S/507, 214.01. El motivo de esta drástica sanción es haber otorgado indebidamente jugosos beneficios económicos por un total de S/485,495.49 a favor del ex rector Julio Domínguez Granda, así como de la hija de éste Judith Domínguez García y del decano de la facultad de Educación y Humanidades Martín Espinoza Guanilo. Como se puede deducir,  el monto de la multa supera en S/21,718.52 al monto de los pagos indebidos. Quiere decir que la lavada salió costando más cara que la camisa.

Pero eso no es todo. Como parte del procedimiento administrativo sancionador que inició el año pasado, la SUNEDU ha podido advertir que las actuales autoridades universitarias han tratado de justificar el otorgamiento de este ilegal beneficio, alegando, con cierta dosis de candor, que los pagos fueron aprobados y concedidos durante la gestión anterior. En las universidades, igual que en otras instituciones,  toda gestión asume  el activo y pasivo de la gestión anterior, salvo  los casos que pudieran representar una responsabilidad civil o penal.

Como bien sabemos,  muchos de los miembros del actual consejo universitario  son los mismos que integraron este organismo durante la gestión anterior, de manera que ahora no tienen porque escudarse tras aquella frase de “yo no fui”. Todo voto a favor o en contra de lo que ocurrió en la ULADECH en los últimos veinticinco años, consta en actas, salvo que las actas hayan desaparecido.

Por lo demás, han sido los miembros del consejo universitario quienes por amplia mayoría aprobaron todas las irregularidades que han conducido a la ULADECH al borde del abismo. Sin esa aprobación, por ejemplo, el ex rector Julio Domínguez no hubiera sido reelegido en cinco oportunidades consecutivas en ese cargo, como lo ha hecho en abierto desafío a la ley del sistema universitario.

Sin el voto unánime del consejo universitario, Julio Domínguez Granda  tampoco  se hubiera convertido en uno de los rectores mejor pagados del mundo y menos se habría aprobado el pago de medio millón de soles a su favor, dizque por tiempo de servicios, aunque afortunadamente este pago hasta ahora no se ha concretado.

Asimismo, sin la aprobación del consejo universitario la ULADECH jamás se habría convertido en una seudo empresa  inmobiliaria que adquiría inmuebles a diestra y siniestra con un afán estrictamente comercial, como es el caso de coliseos y discotecas, que no tienen ni un ápice que ver con la función académica. Se calcula en alrededor de quinientos millones de soles el valor de estos inmuebles que ahora permanecen desocupados, monto con el cual tranquilamente  la ULADECH pudo haber construido una de las mejores ciudades universitarias del mundo, con laboratorios de última generación y departamentos de investigación debidamente implementados.

Conjuntamente con el mejoramiento prioritario de la calidad educativa,  la ULADECH está ahora en  la obligación de dejar atrás este pasado vergonzoso. Si realmente está  decidida a obtener su licenciamiento, más allá de un firme propósito de enmienda tiene que demostrar su voluntad de reordenar la casa. Solo así podrá volver a inspirar confianza y credibilidad no solo entre sus miles de alumnos sino también en la comunidad.

Sin caer en revanchismos pero también sin hacerse los olvidadizos, de ninguna manera se puede ser indulgente con aquellos que causaron tanto daño a esta casa de estudios.