Editorial

HÁGASE SU VOLUNTAD

Hospital de Essalud:

Éste bien podría ser un asunto de vida o muerte. Hoy a partir de las 8.00 de la mañana, en la sede Essalud,  es posible que se defina de una vez por todas si el Hospital de Alta Especialidad de Essalud de Chimbote se va a ejecutar dentro de los plazos ya establecidos o se postergará por lo menos un año más. Esta crucial circunstancia, como sabemos, tiene como asidero algunos comentarios formulados por la propia Essalud, que dan por “no aprobada” la gestión que se ha realizado hasta este momento y que ha colocado al proyecto virtualmente al borde de la paralización.

A efectos de buscar una salida a este entrampamiento de última hora, la Comisión Especial Multipartidaria Pro Inversión del legislativo, que preside el congresista  Eduardo Castillo Rivas, ha invitado a representantes de Essalud y Proinversión para que sustenten las razones de esa eventual desaprobación y al mismo tiempo hallar una fórmula que permita resolver la raíz del problema. Entendemos que esa solución tendrá que asumirse desde la perspectiva de una voluntad política.

Precisamente entre los miembros que conforman la referida comisión congresal, figuran los parlamentarios ancashinos Nilza Chacón y  Darwin Espinoza, cuya participación tendrá mucho qué ver a la hora de inclinar la balanza. Si se lo proponen, en sus manos está la cuota de decisión política que se requiere para destrabar esta última etapa del proyecto.

Por razones que resultan aleatorias, se sabe asimismo que el proyecto del hospital de Chimbote aparece mancomunado con el hospital de la región Piura-Tumbes y eso solo puede significar una cosa. Si se aprueba la ejecución de uno de ellos, automáticamente el otro también correrá la misma suerte. Y lo mismo es de esperar si sucede lo contrario, por lo que la cosa no es tan simple como parece.

Pero esta contingencia no implica que la voluntad política que se requiere en este momento,  tenga que pasar por encima de normas administrativas, técnicas y legales. Pues no mucho madrugar, amanece más temprano. Consideramos que estas normas deben prevalecer en toda su amplitud y no por buscar protagonismo político se tenga que caer en ligerezas. No vaya a ser que la medicina resulte peor que la enfermedad.

Y ya que de voluntad política se trata, no estaría demás que se sumen a ella el actual gobernador regional y los actuales alcaldes de las provincias ancashinas que se encuentran bajo la jurisdicción de este nosocomio. En ocasiones como ésta, nunca es tarde para remediar todo lo que ha pasado.

Si la licitación para la ejecución del hospital no se convoca el próximo 3 de febrero como está programado, todo lo avanzado hasta hoy daría marcha atrás. Gran parte de la documentación, empezando por el presupuesto, tendría que actualizarse en el mejor de los casos con proyección a un año más. Y como sabemos, toda demora en la solución de temas relacionados con el sistema de salud, es un atentado contra la salud.

La propuesta del Congreso de implementar una mesa de diálogo para superar en el término de la distancia todo inconveniente que se oponga a la ejecución del proyecto y para que se respeten los plazos acordados, es algo que no debe esperar más tiempo. Nada podría afectar más el ánimo de los 300 mil asegurados que dependen de este proyecto, que la ejecución del proyecto se retrase  uno o dos años más. Y así lo ha hecho ver el congresista Miguel Ciccia, otro de los miembros de la Comisión,  quien ha solicitado priorizar la situación de la población potencialmente beneficiada.

Hace ya mucho tiempo que el Hospital III de Laderas del Norte ha superado largamente  los límites de su vida útil.  Fue construido hace cincuentainueve  años, cuando la población beneficiada no superaba los 30 mil asegurados. Hoy esa población supera la cifra de 300 mil, diez veces más, por lo que con toda reverencia bien podríamos terminar este comentario  con la súplica “hágase señor tu voluntad”.