Editorial

UN DRAMA REPITENTE

Nuevo año escolar:

El inicio de un nuevo año escolar vuelve a colocarnos  frente a un drama que durante los últimos años se repite cada vez con mayor severidad.  Mientras por un lado la venta de útiles, uniformes y  otras prendas escolares  se despunta como un lucrativo negocio, por otro lado son miles los alumnos de ciertos planteles estatales de Chimbote que sufren la falta de una apropiada infraestructura educativa y, para poder asistir a clases, deben hacerlo en calidad de encargados en otros  locales escolares. Son dos caras de una misma moneda.

Una de estas instituciones educativas es el Politécnico Nacional del Santa. Como ya se anunció sus seiscientos alumnos  tendrán que estudiar este año como inquilinos en el local de la institución María Goretti, ello en vista que las paredes de su histórico plantel  se están cayendo a pedazos. Hace ya veinte años el local del Politécnico fue declarado inhabitable por el Instituto Nacional de Defensa Civil y desde entonces el proyecto para la construcción de su nuevo local sigue siendo eso: un proyecto y nada más.

El drama que afecta a los alumnos de esta institución educativa es algo que tranquilamente ha podido evitarse. Para eso, ha habido tiempo y voluntad política más que suficiente. Durante los primeros meses del año pasado, han desfilado por este local escolar un presidente de la república, ministros de estado, congresistas y altos funcionarios del Programa Nacional de Infraestructura Educativa, PRONIED, todos ellos ofreciendo el mismo apoyo y poniendo sobre la mesa la mejor voluntad para encaminar el proyecto del nuevo local escolar. El presupuesto para su ejecución, lo mismo que el diseño arquitectónico y hasta  una hermosa maqueta fueron  motivo de una noticia que acaparó la atención y causó una inmensa alegría en todo Chimbote.

Pero lamentablemente, todo quedó  en palabras y  falsos ofrecimientos. Hasta hoy, el expediente técnico de la obra se mantiene encajonado en algún escritorio del  gobierno regional de Ancash, a la espera que sus funcionarios sean capaces de levantar las observaciones de rigor que suelen presentarse en  este tipo de gestiones.

De haberse levantado las referidas observaciones, el expediente ya habría sido aprobado y en octubre del año pasado ya se hubiera lanzado la licitación y en este momento la obra ya estaría por ejecutarse.  A propósito, es imposible aceptar  que a la hora de firmar el acta de transferencia entre la anterior y actual gestión, no se haya advertido el caso del Politécnico Nacional del Santa ni el drama por el que atraviesan sus alumnos. ¿No es la educación una prioridad para el gobierno regional?

Ha sido un milagro, por decir lo menos,  que la estrepitosa  y vergonzosa caída del muro perimétrico  de este histórico plantel, se haya producido en época de vacaciones escolares. No nos atrevemos a imaginar lo que hubiera sucedido si en ese momento los alumnos hubieran estado en el interior del local.

No hay que olvidar que la misma situación del Politécnico también la viven los alumnos de otros planteles de Chimbote, como la Inmaculada de la Merced y Manuel Gonzales Prada, cuya infraestructura está a punto de colapsar y venirse abajo en el momento menos pensado. Por lo demás, ya tenemos la ingrata experiencia del colegio Alfonso Ugarte cuyos alumnos tuvieron que esperar diez años para que el gobierno regional de Ancash recién culmine la construcción de su nuevo local.

Quiérase o no, situaciones como ésta reviven  en la población el desencanto de ver que el gobierno regional, lejos de facilitar y acelerar la reconstrucción de locales escolares, más  bien se ha convertido en un obstáculo para el mejoramiento de la infraestructura educativa. Entrampa  los proyectos, encajona  los expedientes técnicos y se desentiende de la tarea educativa.

El inicio de este nuevo año escolar es una lección dura pero necesaria. Ya es hora de exigir al gobierno regional de Ancash una gestión más efectiva y menos discursiva. Solo así, la falta de infraestructura educativa dejará de ser un drama repitente.