Editorial

JUNTOS, PERO NO REVUELTOS

Chimbote y Toledo:

Solo por uno de esos azares del destino, el nombre de Alejandro Toledo Manrique aún se mantiene ligado  al de Chimbote. Desde que llegaron a este puerto procedentes del distrito de Ferrer, provincia de Cabana, la familia Toledo Manrique se  estableció en el barrio San Isidro, a una cuadra de la urbanización 21 de abril.

A comienzos de la década de 1950, el niño Alejandro hizo sus primeros estudios en la escuela Minerva, bajo la dirección del profesor Iván Vásquez Salazar. Posteriormente cursó la secundaria en el colegio Nacional San Pedro, de donde egresó como integrante de la promoción 1965. Fue por esos años cuando el futuro presidente del Perú trabó amistad con miembros de los organismos de asistencia norteamericanos Cuerpo de Paz y Plan de Padrinos.

Fue también en diciembre de 1965, cuando el destino de Alejandro Toledo dio un giro sensacional. Fue al obtener una beca de Rotary International para estudiar la carrera de economía en la prestigiosa universidad norteamericana de Harvard. Desde entonces, Alejando Toledo visitaba Chimbote muy de vez en cuando y solo por unos breves días.

Luego de obtener el título profesional y dedicarse a la docencia en la Escuela de Negocios de ESAN,  el distanciamiento se mantuvo. De vez en cuando venía a Chimbote para participar en eventos de capacitación empresarial organizados por la Cámara de Comercio.

Para sorpresa de muchos, su ingreso a la política ocurrió en 1995. Se dice que fue invitado a participar en las elecciones presidenciales de ese año por el mismísimo Vladimiro Montesinos. Por estrategia política, éste necesitaba de un candidato que  se prestara al juego de corroer  por dentro el bloque de la oposición, para de esa manera allanar el camino a la reelección de su socio Alberto Fujimori. Exactamente lo mismo ocurriría en las elecciones del 2000, donde Alejandro Toledo, ya al frente de su propio partido Perú Posible, logró colocar a un buen número de congresistas. Como nunca ha sucedido en la historia del Perú, ese año Alberto Fujimori fue elegido presidente de la república por tercera vez consecutiva.

Al producirse la vacancia y fuga de Fujimori, tras el escándalo de los vladivideos, para las  elecciones convocadas el 2001 Alejandro Toledo ya era el favorito. Hasta los caviares se pusieron de su lado, incluyendo algunos grupos de poder económico y los principales medios de la prensa nacional. Su preferencia se vio ampliamente fortalecida con la determinante marcha de los Cuatro Suyos. Nada le impidió ser elegido para el periodo 2001-2005.

Con el inicio de su gobierno, Alejandro Toledo empezó a mostrar una faceta que para muchos había pasado inadvertida: su incontenible tendencia a la mitomanía. Nunca tuvo escrúpulos para distorsionar la verdad y menos en fabricar falsedades. De no haber sido por las pruebas de ADN a la que se vio obligado a someterse, jamás hubiera reconocido la paternidad de hija a Zaraí.

Pero en los cinco años que gobernó el país, Alejandro Toledo tuvo en sus manos la oportunidad de impulsar la ejecución de Chinecas, de la que tanto habló en la Cámara de Comercio. Pudo asimismo haber hecho realidad la modernización del terminal portuario, pero ni siquiera pensó en eso. Ahora se sabe que todo su interés estuvo concentrado en la receptación de sobornos por parte de la empresa brasileña Odebrecht, los mismos que de acuerdo con la investigación fiscal superan los 30 millones de dólares.

Por este caso, el ministerio público ha solicitado para Alejandro Toledo una pena  mínima de 20 años de prisión efectiva. Mientras  se encuentra detenido  en el penal Barbadillo, junto a Alberto Fujimori y Pedro Castillo, las autoridades judiciales han ordenado la incautación de ocho bienes inmuebles que figuran a nombre de los esposos Toledo-Karp y que se ubican en diversas zonas exclusivas de la capital de la república.

Quiérase o no, cualquiera que sea el desenlace del proceso judicial que se le sigue, es posible que el nombre de Alejandro Toledo se mantenga ligado al de Chimbote, es decir juntos pero no revueltos.