Editorial

DESIDIA MUNICIPAL

Invasión de espacios públicos:

“Déjalo socio, ya tiene más de treinta años, es una persona enferma, déjalo socio, yo ya estoy de salida y no quiero pelearme con la gente”, así, con estas palabras, el ex alcalde de Nuevo Chimbote, Domingo Caldas Egúsquiza, se dirigió al presidente de los moradores de la urbanización Santa Cristina,  Ronald Rubiños Guanilo,  tratando de esa manera  eludir su responsabilidad ante  la ocupación  de un espacio destinado a área verde por parte del propietario del restaurant “Rico Chimbote”.

Aquello de “no quiero pelearme con la gente” se entiende. En ese momento el Socio Caldas era candidato a la alcaldía provincial del Santa y, efectivamente,  quería estar con Dios y con el Diablo como lo recomiendan las reglas de nuestra política criolla; aunque, sin advertirlo,  con quien estaba quedando  pésimamente mal el Socio Caldas era con la comunidad. Su deber era imponer el principio de autoridad hasta el último día de su gestión y no claudicar  de la manera vergonzosa como lo hizo.

En efecto, hace más de treinta años el propietario del restaurant “Rico Chimbote” invadió el área verde contigua a su vivienda para “ampliar” su establecimiento. Y en ese momento lo hizo sin importarle la presencia de un poste de alta tensión que durante varios  años permaneció en medio de las mesas donde atendía a sus clientes.  Aparentemente, este atrevimiento pasó por desapercibido para todos los alcaldes que han desfilado por Nuevo Chimbote. De otra manera no se explica cómo es que en el año 2010, la gestión de Valentín Fernández Bazán le otorgó licencia de funcionamiento a este establecimiento, aunque consignando tendenciosamente la dirección de la vivienda del propietario.

Sin embargo  a comienzos del presente año, la obra de pistas y veredas que la comuna distrital ejecutó en la urbanización Santa Cristina, debió interrumpirse un buen tiempo y finalmente “saltearse” el área invadida, causando más de un malestar a todos los vecinos y dejando una vez más en clara evidencia que quien manda ahí es el propietario del restaurant y no precisamente la municipalidad distrital. Increíble, pero cierto.

Cuando la gestión del alcalde Walter Soto Campos ya lleva más de cuatro meses al frente de la comuna de Nuevo Chimbote, todo parece indicar que las cosas tienden a mantenerse como están. Nadie es capaz de hacer respetar el principio de autoridad. Debe ser por eso que en diversos lugares del distrito, otros malos vecinos están siguiendo este ejemplo levantando paredes y locales comerciales en plena calle y otros espacios de uso público.

Pero si esto ya es motivo de justificada preocupación, también lo es el hecho que el caso del restaurant “Rico Chimbote” se haya judicializado. Conforme ha trascendido, el Poder Judicial ha admitido una demanda por parte del propietario del establecimiento,  cuyo propósito es apropiarse en forma definitiva de este espacio público. Al respecto, abogados expertos en este tipo de diligencias estiman que ningún  juez debió aceptar dicha demanda y que más bien debió rechazarla de plano.

¿Cómo puede alguien acudir ante los tribunales de justicia para demandar la propiedad de un terreno que la pertenece a la ciudad?.  ¿Qué documentos válidamente emitidos pueden sustentar semejante pretensión?.

En todo caso, lo único que podría  jugar a favor de la referida demanda es la indiferencia y la desidia de las autoridades municipales de Nuevo Chimbote que, para colmo,  parece ser hereditaria y conformista. Eso sí sería una lástima.