Editorial

El síndrome del divisionismo

Completamente al margen de los resultados que pueda  tener el pedido de vacancia contra el primer regidor de la Municipalidad Provincial de Santa, Felipe Mantilla Gonzales, el solo hecho de haberse formalizado esta petición y haber dado lugar a la convocatoria de una sesión extraordinaria de concejo, ha confirmado la existencia de un abierto divisionismo al interior del gobierno municipal, que no le hace ningún favor ni  a los protagonistas de este enfrentamiento, menos a la ciudad de Chimbote.

Aún cuando por todos los medios se ha tratado de negar la existencia  este ya inocultable divisionismo, lo cierto es que la realidad se ha encargado de  poner las cosas sobre el tapete. Tras haber admitido el Jurado Nacional de Elecciones el pedido de vacancia contra el primer regidor Felipe Mantilla, por una supuesta incompatibilidad de funciones, el pleno de regidores de la comuna provincial del Santa no ha querido perder más tiempo y en el término de la distancia  ha convocado a una sesión extraordinaria de concejo para votar a favor o en contra del referido  pedido de vacancia.

Repetimos que, completamente al margen del desenlace que pudiera tener  esta sesión  de concejo, la pugna interna que existe al interior de la gestión municipal ha confirmado que también aquí impera un divisionismo visceral, un enfrentamiento interno producto de los intereses personales o de grupo que ya son más que visibles y que, tarde o temprano, terminan poniéndose por encima de los intereses comunes de la colectividad.

En ese sentido, habría que recordarle a los señores regidores que, por encima de estas fricciones internas, que ningún favor le hacen a la ciudad, existen álgidos problemas locales  que reclaman urgente atención por parte de la comuna provincial pero que no son debidamente atendidos. El recojo de basura es uno de ellos, como se puede ver  todos los días a lo largo de la maltratada avenida Pardo.

Asimismo, el común de los ciudadanos no se explica cómo es posible  que  la remodelación de la avenida Pardo y la construcción de la avenida Costanera, entre otras obras inconclusas, permanezcan totalmente paralizadas más de un año, ofreciendo a propios y extraños un espectáculo deprimente y de absoluta  indiferencia, por decir lo menos.

En la medida que el divisionismo al interior del pleno edil gane terreno y se  coloque por encima de las prioridades de Chimbote, será la ciudad la que siga perdiendo. Y si esto ha ocurrido en el primer año de la actual gestión, sería realmente tenebroso pensar en lo que pueda ocurrir en los tres años que aún le quedan por delante.

Aquello de “divide y reinarás”, en el caso de Chimbote más bien podría decirse “divide y perderás”