Editorial

Enemigos de Chimbote desean final de CHINECAS

Difícil de creer, pero es la pura y dura realidad. Ahora resulta que las mafias de traficantes de tierra no son las únicas agrupaciones que se dedican a invadir las tierras del proyecto especial Chinecas. Con esa misma predisposición, y ya sea en forma abierta o enmascarada, lo cierto es que ante la falta de energía y decisión para erradicar estas invasiones, últimamente  han aparecido otras organizaciones, incluso con personería jurídica, que se han sumado al accionar de este despojo sistemático. Una de ellas es  el Sindicato de Trabajadores de la Corte Superior de Justicia del Santa.

Y no solo eso.  Organismos del Estado, como la SUNARP,  habrían resultado coincidiendo  con este accionar. Como se puede observar continuamente, esta dependencia pública viene dando por consentida, oleada y sacramentada  la transferencia de tierras de propiedad de  Chinecas a manos de terceros, todo ello a solicitud de la Comunidad de Indígenas de Chimbote y Coishco, la cuestionada institución que toda la vida  aparece detrás de estas invasiones.  El estado contra el estado.

La supuesta “donación” de lotes de vivienda en un terreno de 60 hectáreas de propiedad Chinecas, que el Sindicato de Trabajadores  de la Corte Superior se ha empeñado en glorificar como un hecho legal y consumado, no es más que una gran mentira que nadie puede tragarse.

En el fondo, tal “donación” no sería más que una burda maniobra para esconder la verdad de la milanesa;  una artimaña grotescamente elucubrada que exige la más inmediata aclaración precisamente por parte de las autoridades judiciales.  Con mayor razón si, como se afirma a media voz, esta “donación” se habría  maquinado con proyección a un futuro intercambio de favores, vale decir al más puro estilo de grandes affaires. ¡A lo que hemos llegado!.

Cierto es que la procuradora del gobierno regional de Ancash y funcionarios del proyecto Chinecas  intervinieron el terreno ”donado” en el momento del reparto de lotes. En cambio, lo que no se ha informado oficialmente es cuáles son las medidas que se han adoptado contra los supuestos responsables de esta ocupación ilegal. ¿Han sido notificados?. ¿Se ha levantado alguna acta de intervención?. Es elemental que mientras no exista una denuncia formal, nadie podrá ser investigado y menos sancionado.

Con más de 17 años en poder de Chinecas, el gobierno regional de Ancash no ha dado en ningún momento  la menor señal, ni siquiera un intento de una buena gestión. Por el contrario, absurdamente ha sido el mismo gobierno regional quien se ha hecho el harakiri al promover la invasión de las tierras del proyecto. Ha sido el gobierno regional  quien hizo de Chinecas una caja chica para financiar portátiles y movilizaciones políticas. Y no solo eso. Ha permitido que quienes lideraban estas portátiles y movilizaciones ahora sean empleados a sueldo  y al mismo tiempo invasores de  Chinecas; con facultad de arrendar las tierras a terceros.

Éstas y otras noticias ya son de dominio público nacional y desde luego no le hacen ningún  favor al futuro de Chinecas. Ante este sombrío panorama, ningún inversionista nacional o extranjero,  sería capaz de  apostar por Chinecas. Algo se tiene que hacer, y pronto,  para evitar que el proyecto colapse, como es el deseo deliberado y ferviente de los enemigos de Chimbote.