Editorial

Hora de recuperar el tiempo perdido

Escenarios deportivos:

Tal como sucede en toda competencia deportiva, en la gestión pública también hablan los resultados; particularmente cuando se trata de escenarios o  infraestructura deportiva, sin importar el tiempo y el espacio transcurrido. Pues por insólita coincidencia, el terremoto de 1970, con todo el dolor y toda la destrucción que fue capaz de ocasionar,  sirvió como una especie de contragolpe para despertar el espíritu y la capacidad de recuperación del pueblo de Chimbote. Y una de las manifestaciones  más  preclaras de esta saludable recuperación, fue precisamente el deporte.

En mayo de 1971, en la final de la Copa Perú, el club José Gálvez  se convirtió en el primer equipo chimbotano que con garra, coraje y pundonor, logró ingresar al fútbol profesional por la puertas grande.  Ese mismo año, la selección de vóley de Chimbote logró la hazaña de obtener el campeonato nacional de este deporte en la ciudad de Chincha, dejando atrás a las poderosas escuadras de Lima, Ica y La Libertad, entre otras. Fue también por esa época cuando Chimbote se coronó campeón nacional de natación, teniendo como escenario la piscina olímpica del Vivero Forestal.

No deja de ser extraordinario que estos logros se hayan obtenido  cuando, con excepción de la piscina del Vivero,  los escenarios deportivos de Chimbote eran poco menos que precarios y modestos. El estadio del  Vivero Forestal, que después pasó a llamarse Manuel Gómez Arellano,  en aquel entonces no era más que un rústico  descampado. Contaba con una sola tribuna, donde más del 70 por ciento de los espectadores tenían que observar  el partido de pie, sentados en ladrillos o trepándose a los techos de las viviendas vecinas. Asimismo, con apenas 8 años de funcionamiento, el único escenario que sirvió de  laboratorio para la práctica del vóley y otras disciplinas deportivas, fue el  ahora destruido coliseo Paúl Harris.

Desde entonces, con la  única  excepción de losas y mini complejos deportivos, el único escenario de importancia  que hace 18 años se ha construido en Chimbote es el estadio centenario Manuel Rivera Sánchez, con capacidad para 30 mil espectadores.

Pero no obstante ser un escenario que cumple con todas las exigencias de la FIFA, desde hace tres años y medio  el estadio Centenario no puede ser utilizado, ni puesto al servicio del más popular de los deportes. Desde que fue cedido por la municipalidad provincial del Santa para  el funcionamiento  temporal de equipos  e instalaciones de lucha contra el covid, hasta hoy el estadio permanece con las puertas cerradas, en condición de inutilizable.

De esta manera, los equipos de las ligas distrital y  provincial de fútbol que participan en la Copa Perú, están imposibilitados de ejercer su derecho de jugar como locales, debiendo hacerlo en estadios de otras localidades, sin poder contar con el aliento de su hinchada.

Recién anteayer miércoles, la Municipalidad Provincial del Santa ha iniciado los trabajos de reacondicionamiento de este escenario deportivo, que incluye el tendido de un nuevo gramado, sistema de iluminación, malla de protección y una nueva pista atlética.

Con una inversión de 9 millones de soles, los trabajos están programados para ejecutarse en un plazo de diez meses, lo que quiere decir que para enero del próximo año Chimbote podría estar viviendo nuevamente la fiesta del fútbol, recuperando con ello un buen tiempo perdido.