Se impone el caos y la informalidad:
Hasta ahora, muy pocos conocían el fondo del asunto. En nuestras ediciones del lunes y miércoles de la presente semana hemos dado a conocer la forma irregular, y en ocasiones hasta carnavalesca, con la que se viene administrando el fútbol amateur oficial en el ámbito de la provincia del Santa. Para muestra, un botón. Los dirigentes de las ligas distritales de Chimbote y Nuevo Chimbote, que son las de mayor actividad e importantes de la provincia, han presentado un “balance” de sus ingresos y egresos correspondiente al año 2022, con la misma o mayor informalidad con la que se rinde cuentas de una pollada de barrio.
Los dirigentes de ambas ligas no han tenido ningún reparo en presentar un “balance” hecho a mano alzada que, por supuesto, no tiene ningún valor contable propiamente dicho. En ese balance no se detallan los rubros de ingresos y egresos como corresponde hacerlo, con mucha mayor razón, a una institución que recauda y administra dinero que son de los afiliados. Éstas son órganos de línea de la Federación Peruana de Futbol, un ente de manejo privado afiliado a la FIFA.
Es realmente un despropósito que los dirigentes de estas ligas hayan presentado su respectivo balance en una sola cara de papel bond, sin el logotipo de la institución, donde no se detallan ni especifican conceptos y pormenores, como lo exigen las normas del estado en todo documento de esta naturaleza.
Para colmo, en ningún momento los dirigentes se han preocupado en gestionar el RUC institucional y mucho menos en bancarizar sus ingresos y egresos. El dinero que las Ligas de Futbol de Chimbote y Nuevo Chimbote recaudan y gastan a diario, pasa de un bolsillo a otro sin la obligación de rendir cuentas a nadie. Se puede decir que, la Liga de Nuevo Chimbote es más ordenada, pero la mas grande la de Chimbote se ha convertido en una chacra de propiedad de su presidente.
Pero si este desgobierno ya es motivo más que suficiente para exigir un hasta aquí nomás, la situación de los entes superiores se impone pues así lo señala el reglamento, pero normalmente eso no ocurre. Dan por aceptada esta “rendición de cuentas” de cuentas, sin exigir mayores explicaciones.
Dentro de este contexto, no deja de causar incredulidad un hecho por demás insólito. Con más de sesenta años de existencia y a pesar de todo lo que recaudado en este tiempo, la Liga Distrital de Fútbol de Chimbote no tiene local propio. Y pensar que ha vivido una época dorada cuando José Gálvez, Sipesa y Pesquero, llenaban de espectadores el estadio Manuel Gómez Arellano. Estas Ligas ahora están para ponerse a llorar.
