Editorial

Sobran razones para no confiar

Comisión investigadora de Chinecas:

No hace falta adelantar juicios. Basta con revisar lo sucedido. Como si recién estuvieran descubriendo América, los consejeros del gobierno regional de Ancash acaban de formar entre ellos una comisión que se encargará de investigar en un plazo de 90 días  todo lo que viene sucediendo al interior del proyecto especial  Chinecas, una decisión que, a nuestro modesto entender, es necesario tomarla con mucha reserva. Razones para no confiar, las  tenemos más que suficientes.

Desde aquel fatídico 16 de junio del  2007 en que el gobierno central  transfirió el proyecto Chinecas a manos del gobierno regional de Ancash, han transcurrido 17 largos años  sin que en todo ese tiempo el proyecto haya dado un solo paso adelante. Desde entonces y hasta hoy,  las únicas noticias que salen a la luz sobre Chinecas son acerca de escándalos de corrupción, invasión de sus tierras y la incapacidad absoluta para gestionar la ejecución del proyecto por el camino correcto.

Existen escándalos como el que sucedió hace 14 años con el canal San Bartolo, que fue licitado con un presupuesto de 17 millones de soles, pero que al final se pagó más del doble, 36 millones, sin que la obra haya sido concluida. Ese y el recientemente caso protagonizado por el contrato Krausen, con el pago de una coima que le ha costado el puesto al gerente de Chinecas, no son sino la punta del hilo de una enorme madeja de corruptela y depravación. Un grano de arena a la orilla del mar.

Pero hay algo más. En  los últimos 17 años, quienes dirigen Chinecas y el gobierno regional de Ancash no solamente han aceptado, sino también han promovido la invasión masiva de alrededor de  18 mil hectáreas, más del 50 por ciento de las tierras del proyecto.  La invasión con fines de vivienda de 500 hectáreas en la zona Camino Real de Casma y 308 en Nuevo Chimbote, fue a no dudarlo el mejor efecto publicitario para la reelección del ex presidente regional César Álvarez Aguilar. Otras 217, esta vez con la benevolencia del ex gobernador Waldo Ríos Salcedo, fueron utilizadas  con el mismo propósito por el ex alcalde de Nuevo Chimbote Valentín Fernández Bazán.

Ello no obstante, en ninguno de estos casos los señores consejeros regionales se atrevieron a levantar la voz para denunciar y menos para pedir que se aplique una sanción. ¿Cómo creer que lo harán esta vez?.

Por todo lo que se ha visto en estos 17 años, la gente que viene manejando Chinecas y el gobierno regional de Ancash solamente se ha dedicado a jugar en función a sus intereses personales. Que el proyecto se ejecute o no, para ellos es lo de menos. Lo que importa es el manejo de los millonarios contratos que se celebran continuamente para el mantenimiento de la actual infraestructura  hidráulica  de Chinecas  que, a propósito, ya tiene más de 70 años de antigüedad.

No es que pretendamos ver las cosas con negativismo. Pero tampoco debemos hacerlo con resignación. Menos con tolerancia y en silencio. Todo lo sucedido en este tiempo, exige ver el caso de Chinecas con el más absoluto realismo, por muy traumático que éste pudiera ser. Ante la calamitosa falta de capacidad y voluntad que ha demostrado el gobierno regional de Ancash para gestionar la ejecución del proyecto, no queda otra alternativa que considerar el retorno de Chinecas a manos del gobierno central. No se puede pedir peros al olmo. ¿O es que  estamos dispuestos a esperar 17 años más?-

Tanto como una comisión encargada de investigar los hechos de corrupción, creemos que ya es tiempo que se constituya otra que se encargue de evaluar el referido retorno. No hacerlo, significaría seguir perdiendo el tiempo.