Editorial

Campaña ad portas y disparos al aire

Por algo será. Sin haber sido mencionadas por su nombre, las congresistas Lady Camones Solórzano y Nilza Chacón Trujillo de pronto se han dado por aludidas y han pegado el grito al cielo. Fue luego que el gobernador regional de Ancash, Fabián Koki Noriega Brito, fiel a su estilo, lanzó al aire un dardo envenenado al afirmar muy suelto de huesos que únicamente el congresista Elías Varas, “no ha pedido hacer cosas fuera de la norma. (?).

Adelantándose a mayores comentarios e interpretaciones, ambas legisladoras, en defensa de su honorabilidad,  han emplazado al gobernador Koki Noriega para que diga el nombre  de los o las congresistas que, según él,  le han solicitado “cosas fuera de la norma”; un requerimiento que, al final de cuentas, equivale a  pedir peros al olmo y que no es otra cosa que otro disparo al aire.

Decimos esto porque, a más de un mes del escándalo de corrupción Chinecas-Krausen y de la contaminación de los ríos Plata, Tablachaca y Santa, el gobernador regional no ha dicho una sola palabra sobre el particular. Para él, aquí no pasa nada. Dudamos por tanto que, ante el reclamo de las congresistas Chacón y Camones, el titular de la región Ancash se atreva a decir esta boca es mía. Nada mejor que curarse en salud.

Después de todo, salvo que  por un momento Koki Noriega asuma la postura que le impone el cargo de gobernador regional, haría muy bien en dar la cara y poner las cosas en claro. El que no la debe, no la teme. Por mucha que sea la pérdida de confianza y credibilidad que pesa sobre él y toda su gestión, pensamos que, efectivamente,  haría muy bien en deslindar cuáles son las cosas que están fuera de la norma y cuáles son aquellas que no lo están. La opinión pública de Ancash  no merece permanecer con semejante duda y suspicacia.

De otro lado, no es ningún  secreto para nadie que estando ad portas de una nueva campaña electoral, los actuales congresistas ya se encuentren en pleno trabajo de  proselitismo político con miras a repetir el plato y para eso nada es mejor que valerse del cargo y de los recursos públicos por ser esa la mejor manera de sacar ventaja y ganar indulgencias con avemarías ajenas. No llama la atención que después de cuatro años de haber permanecido desvinculados  por completo de Ancash, ahora los congresistas se hayan dedicado a encabezar movilizaciones populares, a llevar donaciones escolares y  participar en gestiones donde nunca antes se les vio.

Sin importar el cambio de bandera política ni el cambio de discurso del que ahora hacen gala,  los actuales congresistas han empezado a soñar con ser elegidos  senadores, gobernadores y alcaldes. Y para eso, tanto o más que lo que sucede en la guerra como en el amor, en política todo vale.

Lástima nomás que el actual congreso de la república se ha ganado un lugar en la historia por haber obtenido el 4 por ciento de aprobación, el más bajo e insultante en 200 años de vida republicana. Eso explica la desesperación por valerse de todos los medios con tal de seguir en carrera política, empezando por esquivar los disparos al aire.